Autor/a
Gisel Fontanet Cornudella
Enfermera y Educadora social
Toni Torrejón Herrera
Enfermero y documentalista
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Consejos de la enfermera

Respirar
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Un buen control de la respiración es una medida muy aconsejable para cuidar la salud personal, favorecer el reposo físico y mental, y en consecuencia controlar aquellos factores que se consideran desencadenantes de los brotes de la enfermedad, como por ejemplo el estrés.

En este sentido se recomienda

 

  • Considerar la conveniencia de emplear técnicas de relajación y de respiración controlada como medidas de apoyo en el control de la salud, tanto en la fase de inactividad de la enfermedad (remisión) como en la fase de actividad (brote). 
  • Aprender las técnicas de relajación más apropiadas y recomendadas por el equipo de salud, así como el mejor momento para ponerlas en práctica. 
  • Aplicar las técnicas de respiración aprendidas, de forma habitual, es decir, en época de remisión, y no sólo en los momentos considerados de crisis (estrés, cansancio, brotes de la enfermedad).
  • Mejorar la respiración puede ayudar a reducir el dolor y las complicaciones asociadas al mismo. Tres sencillos ejercicios pueden ayudar a aconseguirlo:



Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Respirar

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Comer y beber
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El tratamiento nutricional es uno de los pilares del tratamiento de la enfermedad.

Cuando la enfermedad está inactiva (remisión) en general se recomienda:

 

Cuando la enfermedad entra en actividad (brote) ajustar la alimentación es una de las primeras cosas que la persona puede hacer de forma autónoma, incluso sin la necesidad de consultar con el equipo de salud. Las pautas dietéticas aplicadas de forma temprana, junto con una disminución del ritmo de actividad del día a día, facilitan el reposo intestinal y pueden ser claves para el control de los brotes leves y la mejora en los casos de brotes más severos.

En este sentido se recomienda:


 
Independientemente de la fase de actividad de la enfermedad se recomienda
  • Incorporar progresivamente todos los alimentos que se aconsejen para evitar déficits nutricionales, y superar los tópicos como la eliminación o la exclusión permanente (incluso en época de remisión) de  ingesta de leche y derivados
  • Determinar de forma individual los alimentos mejor tolerados, anotar todos aquellos alimentos que en un momento dado no han sido bien tolerados y compartir la información con el equipo de salud para tomar las decisiones adecuadas que seguro ayudarán a controlar la enfermedad y a mejorar la salud. 
  • Ajustar progresivamente la dieta más adecuada en función de la situación de vida de cada persona. 

    Alimentación y EII / según la etapa del ciclo vital  

    Alimentación y EII / embarazo
  • Solicitar siempre que se considere necesario el consejo o el asesoramiento del equipo de salud.


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Comer y beber

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Moverse y mantener una postura corporal correcta
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La adecuación de la actividad física a la situación evolutiva de la enfermedad (en fase de brote o de remisión) forma parte del tratamiento de la enfermedad y es importante para controlar la situación de salud. Es una medida que junto con la adaptación de la dieta y el reposo intelectual o mental puede gestionar de forma autónoma cada persona, sin necesidad de consultar con el equipo de salud.

 
En este sentido se aconseja

  • Disminuir la actividad física cuando aparecen los primeros síntomas que indican actividad de la enfermedad, ya que el descanso y el reposo físico en general favorecen el reposo intestinal y por lo tanto el control de la inflamación. 
  • Priorizar la ejecución de las actividades de la vida diaria clasificándolas en imprescindibles, necesarias y prescindibles. Por ejemplo, preparar la comida puede ser imprescindible, pero quizás no lo es hacer las camas antes de salir de casa y seguramente es prescindible ordenar los armarios. 
  • Buscar y utilizar los recursos que puedan facilitar las actividades que requieren un esfuerzo físico. Por ejemplo, solicitar la entrega de la compra a domicilio. 
  • Informarse de los beneficios de la actividad física como fuente de salud.
  • Practicar regularmente la actividad física y el ejercicio físico que más se adapte a la situación de salud de cada persona. En este sentido se debe tener en especial consideración la presencia de manifestaciones extraintestinales de la enfermedad, como por ejemplo la espondilitis anquilosant y practicar el tipo de actividad física más adecuada.
  • Adaptar la actividad física habitual (deporte), si la hay, a la fase de actividad de la enfermedad. Por ejemplo, sustituir en momentos determinados el footing por caminar. 
  • Solicitar siempre que se considere necesario el consejo o el asesoramiento del equipo de salud.


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Moverse y mantener una postura corporal correcta

 

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Reposar y dormir
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Cuando aparece un brote de la enfermedad se recomienda disminuir la actividad física y mental para favorecer el reposo intestinal y en consecuencia el control de la inflamación. De nuevo, la intensidad del brote y las circunstancias de vida de cada persona condicionarán las medidas a adoptar, entre las que destaca el control del estrés y la ansiedad.

 

Descansar es fundamental para asegurar el reposo físico y mental, y se recomienda tanto para mantener la salud como para prevenir y controlar los brotes de la enfermedad.

En este sentido se aconseja

  • Dormir y descansar las horas recomendadas según las necesidades de cada persona en función de la etapa del ciclo vital en la que se encuentre (infancia, adolescencia, adultez y vejez) y en función de sus circunstancias de vida. 
  • Introducir cambios cuando sea necesario (brotes de la enfermedad o en las épocas de más estrés) en los hábitos diarios referentes al descanso personal, como por ejemplo hacer la siesta si no es una actividad habitual. 
  • Incorporar alternativas a las rutinas habituales antes de acostarse, como tomar ciertos alimentos con propiedades relajantes (infusiones) así como considerar el tratamiento farmacológico, en momentos específicos, concretos, y siempre bajo prescripción médica. 
  • Solicitar siempre que se considere necesario el consejo o el asesoramiento del equipo de salud.

 
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Reposar y dormir

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Eliminar
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Cuando la enfermedad está inactiva (época de remisión) no hace falta tener ningún control especial en cuanto al hábito deposicional, que será específico de cada persona. Los cambios en el patrón deposicional considerado normal para cada persona pueden indicar actividad de la enfermedad. Las principales manifestaciones que indican actividad de la enfermedad son la diarrea, la presencia de sangre en las heces (rectorragia o hemorragia) y una sensación imperiosa de ganas de defecar o sensación de evacuación incompleta (tenesmo rectal). Además, en algunas ocasiones la persona puede necesitar la construcción de una ostomía, habitualmente de forma temporal, que le permita eliminar las heces.

 

En este sentido, para todas las personas –sean portadoras o no de una ostomía– se aconseja

  • Cuantificar y registrar en una libreta, durante las primeras 24-48 h de la aparición de los síntomas asociados a la actividad de la enfermedad, datos relevantes como el número de veces que se produce la evacuación intestinal, la presencia de sangre en las heces, la sensación de tenesmo rectal, etc. Esta medida permitirá tener un control más exhaustivo de la enfermedad y tomar las medidas recomendables de forma temprana, como iniciar un cambio en la alimentación, a la vez que facilitará al equipo de salud la valoración del grado de actividad de la enfermedad, en el caso que fuera necesaria la asistencia al centro de salud. 
  • Reponer la pérdida de líquidos que pueda causar la diarrea y la hemorragia con un buen aporte de líquidos (beber agua) siempre que no aparezcan vómitos, situación frente a la cual se debe consultar con el equipo de salud. 
  • Procurar que toda persona, sea niño, adolescente, adulto o anciano, tenga la intimidad necesaria en el momento de ir al baño (evacuar). 
  • Fomentar la autonomía de cada persona en la detección de los signos de actividad de la enfermedad. Si hubiese falta de autonomía y fuera necesario ayudar a la persona en este control, hay que hacerlo cuando finalice el acto de la defecación y no durante el mismo. 
  • Extremar las medidas que aseguren las máximas condiciones higiénicas en el momento de usar el inodoro, sobre todo en los lugares públicos. Se recomiendan medidas como colocar protectores de plástico en la zona de apoyo del váter o limpiarla con toallitas higiénicas. 
  • Aplicar las medidas relacionadas con la adecuación de la dieta, el dispositivo colector y la higiene del periestoma ante las necesidades que genera ser portador de una ostomía, específicas en función de cada tipo de ostomía y de la situación de vida de cada persona. Por ejemplo, una persona portadora de una colostomía puede llegar a regular en muchas ocasiones su hábito deposicional y conseguir una única eliminación de heces al día, y por consiguiente un único cambio de bolsa. Una persona portadora de una ileostomía, sin embargo, requerirá más cambios de bolsa al día, debido a que la consistencia más fluida de las heces no permite su control y se producen varias evacuaciones diarias, circunstancia que obliga a tomar medidas como llevar más dispositivos y bolsas de recambio. 
  • Solicitar siempre que se considere necesario el consejo o el asesoramiento del equipo de salud.


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

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Evitar peligros y prevenir riesgos
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Un buen control de la enfermedad es esencial para evitar y prevenir peligros para la salud de la persona. Trabajar la autonomía personal para poder tomar aquellas decisiones que más se adecuen a las necesidades y las expectativas de cada persona es fundamental.

 

En este sentido es aconsejable

  • Utilizar fuentes de información y apoyo acreditadas que permitan a la persona, ante diferentes situaciones, tomar las mejores decisiones. 
  • Contrastar con el equipo de salud toda aquella información obtenida por otros medios y canales de información, como Internet, generen o no dudas. 
  • Prestar atención a los indicadores precoces de actividad de la enfermedad (signos y síntomas de los brotes) y tomar las medidas recomendadas lo antes posible. 
  • Seguir el tratamiento médico (medicación, dieta, actividad…) pautado, incluso cuando no hay actividad de la enfermedad. 
  • Actuar de forma responsable y efectiva ante los problemas de salud relacionados o que pueden afectar a la enfermedad, como las manifestaciones extraintestinales o las complicaciones de la enfermedad. 
  • Potenciar los factores de protección que permitan fortalecer el cuidado de la salud y evitar los factores de riesgo desencadenantes de la actividad de la enfermedad (brotes). 
  • Manejar con el máximo grado de independencia posible todo aquello que suponga un mayor control de la enfermedad y beneficio para la salud. Por ejemplo, que un niño pueda comunicar directamente al comedor escolar la necesidad de una dieta especial si percibe malestar asociado a la actividad de brote. 
  • Utilizar todos aquellos recursos que en un momento determinado puedan ayudar a la aceptación o manejo de la situación de salud. Por ejemplo, contactar con las asociaciones de enfermos o los grupos de ayuda mutua, o disponer, cuando sea necesario, de los beneficios que garantiza el certificado de disminución. 
  • Ante situaciones de salud concretas, temporales o permanentes, como ser portador de una ostomía, buscar alternativas que permitan manejarlas mejor. Por ejemplo, buscar los dispositivos que mejor se ajusten a las necesidades que en cada momento pueda tener cada persona, como por ejemplo querer bañarse en la playa o en la piscina, o estar embarazada. 
  • Considerar y aplicar todos los aspectos que puedan suponer para cada persona una mejora en sus interaciones sociales.
  • Solicitar siempre que se considere necesario el consejo o el asesoramiento del equipo de salud, ejerciendo el derecho que usted tiene a recibir la información necesaria.

   
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:
 
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Comunicarse e interactuar socialmente
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La cronicidad de la enfermedad y la manifestación en forma de brotes y sus características, como la diarrea y la urgencia en la evacuación, pueden crear un conjunto de problemas psicológicos y sociales, además de unos sentimientos que en ocasiones son difíciles de desvincular de la connotación de tabú que se asocia a la necesidad biofisiológica de defecar, como la vergüenza, el miedo o la inseguridad, que pueden afectar la comunicación y la interacción social de cada persona.

 

En este sentido es aconsejable

  • Comunicar, sin miedos ni tabúes, el problema de salud a aquellas personas escogidas de forma selectiva, como compañeros de trabajo o amigos, ya que puede ser de gran ayuda para asegurar el bienestar. Evita tener que dar explicaciones innecesarias o justificar ciertas conductas, y ayuda a vivirlas con normalidad, como por ejemplo a la hora de solicitar una ubicación concreta en el puesto de trabajo, cerca de los servicios. 
  • Aprender a gestionar o controlar el estrés, ya que, aunque no es la causa, sí es un factor desencadenante de la enfermedad. Utilizar ciertos tipos de terapias complementarias terapias complementarias puede ser de gran ayuda.
  • Solicitar siempre que se considere necesario el consejo o el asesoramiento del equipo de salud.

 
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:
 
Comunicarse e interactuar socialmente

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Trabajar y divertirse
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La actividad laboral y las actividades de ocio conllevan una fuente importante de interacciones sociales. Para afrontar algunos de los problemas o situaciones habituales que puede vivir cada persona en el día a día es recomendable tomar ciertas medidas.

 

En el ámbito laboral es recomendable

  • Solicitar un turno laboral estable, mañanas o tardes, y evitar, a ser posible, trabajar de noche para asegurar un buen descanso. 
  • Solicitar, en el entorno laboral, una ubicación física lo más cerca posible de un baño, y así garantizar el máximo grado de intimidad ante la necesidad de tener que ir al baño de forma frecuente. 
  • En momentos de cierta actividad de la enfermedad, aplicar ciertas medidas, como llevar comida casera y evitar comer en la cantina del trabajo o en bares y restaurantes. 
  • Ajustar el tipo de comida a la planificación laboral de cada día para asegurar un mayor control en el hábito deposicional. Por ejemplo, ante una reunión de trabajo que se prevé larga puede ser recomendable potenciar la ingesta de alimentos más astringentes (arroz, tostadas...) o evitar los más flatulentos (col, legumbres...).
  • Disponer, cuando sea necesario, de los beneficios que garantiza un certificado de disminución y que suponen a menudo un pacto entre trabajador y empresario a través de los beneficios para ambos que éste otorga. Por ejemplo, para el trabajador poder solicitar sin reparos horas laborales para ir al centro de salud, y para el empresario ciertos beneficios fiscales al tener en plantilla a un trabajador con este tipo de certificado. 
  • Gestionar o no la baja laboral ante un brote de la enfermedad, siguiendo las recomendaciones del equipo de salud.

 
En el ámbito del ocio es recomendable

  • Tener en cuenta aquellos detalles que permitan disfrutar o realizar con mayor tranquilidad actividades de ocio comunes como ir al cine. Por ejemplo, situarse cerca de una puerta de salida o en los laterales de la sala para poder salir con más facilidad si fuera necesario, o evitar aquellos alimentos que puedan potenciar los ruidos intestinales. 
  • Planificar y comunicar, con tiempo, al equipo de salud aquellas actividades de ocio consideradas más complejas, como puede ser viajar. Acceder a fuentes de información acreditadas (con rigor) que permitan tomar a tiempo las medidas necesarias para controlar más su salud (por ejemplo, hacer una valoración de la medicación que se esté tomando con las vacunas que puedan ser recomendables ante un viaje).
  • Solicitar siempre que se considere necesario el consejo o el asesoramiento del equipo de salud.


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

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Tópicos y conductas erroneas
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El estrés, así como las alteraciones del estado de ánimo, son factores desencadenantes de los brotes de la enfermedad y no una causa de la misma, según la literatura actual. En los últimos años ha habido un gran interés en el estudio del papel que desempeña el estrés picosocial en las EII, porque se asocia a una mayor vulnerabilidad de las personas a presentar la enfermedad, y también porque las mismas EII son sucesos en sí mismos altamente estresantes.

 

La mayoría de personas, cuando la enfermedad está inactiva (remisión), pueden hacer una vida normal. Sin embargo, es aconsejable controlar los factores de riesgo asociados a los brotes de la enfermedad, así como potenciar los factores protectores.

Las restricciones dietéticas generalizadas (sobre todo de lácteos, derivados y fibras) en época de remisión, a menudo no están justificadas. Las pautas generales para una alimentación saludable son las mismas que las recomendadas para la población en general y deberán adecuarse individualmente según las características y las necesidades de cada persona con la ayuda del equipo de salud.

La mayoría de personas con una enfermedad inflamatoria intestinal nunca llegan a ser portadoras de una ostomía y, en el caso de necesitarla, la mayoría de las veces es temporal.

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Última modificación: 13/06/16 10:34h

Comentarios

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Juan 20 de Agosto de 2021
Hola, tengo diagnosticada Colitis Ulcerosa leve. ¿Qué indica la calprotectina en los análisis que me prescriben, y si ese valor es determinante para valorar loa gravedad? ¿Cómo detectar el brote previamente? ¿Cuánto dura un brote? Gracias.
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infermera virtual 24 de Agosto de 2021
Hola Juan,
La calprotectina, es un indicador de inflamación intestinal. Por norma general cuanto mayor es el nivel de calprotectina mayor es la severidad de la inflamación. Los signos y síntomas que se pueden presentar en un brote de colitis ulcerosa por orden de frecuencia son: eliminación de sangre o moco con las heces (a veces también pus), tenesmo rectal, diarrea y dolor abdominal. Te recomiendo que leas nuestro tutorial sobre Colitis ulcerosa. Tutorial : https://www.infermeravirtual.com/esp/problemas_de_salud/enfermedades_transtornos/enfermedad_inflamatoria_intestinal#tutorial-49-que_es
Esperamos haberte ayudado.

Equipo Infermera virtual.
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