22 de Junio de 2020

¿Qué debo tener presente en la llamada 'nueva normalidad'?

Las medidas de precaución que las autoridades sanitarias han ido dictando para evitar su propagación, se han ido volviendo más permisivas con el objetivo de recuperar de nuevo gran parte de las actividades que se llevaban a cabo antes del confinamiento.

Después de casi tres meses de confinamiento por motivo de la pandemia por Sars-CoV-2, el virus que provoca la enfermedad llamada Covid-19, y una progresiva desescalada por fases en todo el territorio, las medidas de precaución que las autoridades sanitarias han ido dictando para evitar su propagación, se han ido volviendo más permisivas con el objetivo de recuperar de nuevo gran parte de las actividades que se llevaban a cabo antes del confinamiento.

Sin embargo, para evitar un nuevo rebrote de la enfermedad, es importante que seamos conscientes y llevemos a cabo las siguientes medidas:

  1. Evita el contacto directo con otras personas; más aún si tiene síntomas respiratorios como tos o estornudos. Mantener una distancia de uno o dos metros podría resultar efectivo.

    El coronavirus Sars-CoV-2 se contagia de persona a persona, con contacto cercano con alguien que ya esté infectado. La enfermedad se puede transmitir de persona a persona a través de las microgotas provenientes de la nariz o la boca que salen disparados cuando una persona infectada tose o exhala. Estas microgotas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, por lo que otras personas pueden contraer la enfermedad si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. También pueden contagiar si inhalan las microgotas que haya esparcido una persona con Sars-CoV-2 al toser o exhalar. Por eso es importante mantenerse a más de 1 metro de distancia de una persona que se encuentre enferma. Los lugares más susceptibles de contagio son espacios cerrados o espacios con presencia de enfermos como los centros de salud.

  2. Usar la mascarilla 

    A pesar de que la mascarilla no es garantía de total protección, si toda la ciudadanía la utiliza, el riesgo de transmisión del virus se reduce drásticamente porque se reduce la probabilidad de que las microgotas provenientes de la nariz o la boca se esparzan en el espacio. Es preferible la utilización de mascarillas sin filtro ya que esta deja salir al exterior el aire exhalado de la persona que la lleva. 

    A la hora de colocártela, primero lávate las manos. Manipulando preferentemente las cintas, átatela por detrás o engánchatela a las orejas. Asegúrate de que te quede bien ajustada por debajo de la barbilla y por encima de la nariz, y aprieta la placa metálica sobre el puente de la nariz. 

    Mientras la llevas puesta, procura no tocarla. Si la mascarilla te pica, quítatela, nunca la frotes con la mano contra la cara. No te la quites para hablar, no la lleves por debajo de la nariz o de bufanda ni la compartas. 

    A la hora de quitarla, lávate las manos antes y después de tocarla y ponla en un recipiente cerrado. 

    Consulta más información sobre el uso de la mascarilla, o su colocación.

    Persona con mascarilla

    Fuente: Freepick

  3. Sigue una buena higiene de manos. 

    El uso de los guantes es correcto para hacer acciones concretas donde se quiera evitar tocar un objeto o persona. Si se utilizan durante mucho tiempo, es más probable que toquemos muchos objetos diferentes y por lo tanto, favorecemos esparcir los microorganismos. 

    Por otra parte, el uso de los guantes hace que no se siga una higiene de manos tan a menudo y aumenta el riesgo de tocarnos la nariz, los ojos o la boca de manera inadvertida, que son los principales puntos de entrada de virus dentro de nuestro cuerpo. 

    A la hora de lavarnos las manos, para asegurarnos de que todas las partes de la mano quedan bien limpias, se deben seguir una serie de pasos:
    • Mójate las manos y ponte jabón.
    • Frótate las palmas
    • Frótate la palma de la mano contra el dorso de la otra, entrelazando los dedos.
    • Frótate la base del dedo pulgar con la palma de la otra mano.
    • Frótate los dorsos de los dedos de una mano con la otra
    • Frótate las puntas de los dedos contra la palma de la mano
    • Enjuágate las manos
    • Sécate las manos y cierra el grifo con un papel.

Si no tienes agua y jabón, puedes utilizar solución hidroalcohólica.

 

La llamada nueva normalidad puede implicar cambios respecto a las rutinas que llevabas a cabo antes del inicio de la pandemia. Lo más importante para afrontar los cambios de manera saludable es saber gestionar las situaciones de estrés, no tener miedo a los acontecimientos nuevos y adoptar una actitud positiva.

 

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