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Consejos de la enfermera

Respirar
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Los factores que influyen en el desarrollo de la actividad de la vida diaria respirar, en la infancia son:

Respirar en función del grupo de edad y etapa de desarrollo


Los recién nacidos y los lactantes pequeños pueden emitir sonidos respiratorios durante el sueño. Si el pequeño duerme plácidamente no son motivo de preocupación, las vías aéreas de los niños son estrechas y cualquier pequeña obstrucción provoca ronquidos y sibilancias. Cuando existe un problema respiratorio, el niño presenta otros síntomas, como dificultad para respirar, aparición de mucosidad más o menos espesa, tos, irritabilidad, rechazo del alimento, fiebre, etc.

 

En caso de mucosidad nasal en los lactantes, deben efectuarse lavados con suero fisiológico. Con una jeringa pequeña (2 cm3) se instila el suero en una fosa nasal mientras con un dedo se cierra la otra. El líquido arrastrará el moco que el niño tragará o sacará por la boca. Aunque es molesto, no es doloroso para el bebé y puede hacerse con frecuencia, sobretodo antes de las tomas, para que el niño tenga la nariz limpia y pueda succionar sin sensación de ahogo. 


Las aspiraciones nasales (con aspirador o pera) deben hacerse con suavidad para evitar dañar la frágil mucosa nasal. Si se efectúa un aspirado con mucha asiduidad, puede provocarse una irritación que aumente la secreción de mucosidades.

Los niños que acuden a la guardería y los escolares en sus primeros años presentan catarros con frecuencia. Es normal que enfermen más que los que se quedan en casa, porque a esa edad aún no han desarrollado por completo su sistema inmunológico y se contagian con facilidad al estar en contacto con otros niños en su misma situación. Generalmente son procesos benignos, de origen vírico, que no afectarán su correcto desarrollo; en realidad el contacto con los diferentes gérmenes estimulará su sistema inmunitario, que creará las defensas necesarias.

Es aconsejable enseñar al niño a sonarse y evitar que se trague la mucosidad. Aumentar el consumo de líquidos (agua o zumos cítricos) fluidifica las secreciones y ayuda a su eliminación. También es importante controlar en lo posible la temperatura y la humedad ambientales, evitar la sequedad y el calor excesivos, que resecan las mucosas, así como la exposición a agentes irritantes como el humo en general y el de tabaco en particular, los gases y las sustancias que se encuentran en suspensión (polvo, polen, contaminación).

Problemas de salud habituales en la infancia en los tres grupos de edad

En los ex prematuros o niños con problemas respiratorios se recomienda también: 

  • Evitar el contacto con adultos o niños con infecciones respiratorias. 
  • Evitar los lugares masificados sobretodo en las épocas de infecciones (otoño e invierno). 
  • Si es posible, no enviarlo a la guardería durante el primer año de vida. 
  • Consultar en el centro de salud la indicación de administrarle vacunas específicas (antineumocóccica, gripe…). 

     
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Respirar

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Comer y beber
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La edad infantil es el período de la vida en el que se establecen los hábitos nutricionales que persistirán en el adulto. Una correcta nutrición contribuye a conseguir un crecimiento y un desarrollo adecuados, así como a modular las diversas funciones del organismo y a prevenir alteraciones que se pueden presentar a largo plazo.

 

Los factores que influyen en el desarrollo de la actividad de la vida diaria comer y beber, en la infancia son:

Comer y beber en función del grupo de edad y la etapa de desarrollo


El primer año de vida constituye uno de los períodos críticos en el desarrollo de la persona. Es el período de tiempo con mayor crecimiento físico al tiempo que de forma muy rápida se adquieren las habilidades a nivel madurativo, de aquí la importancia de una alimentación adecuada.

La alimentación del niño comprende en primer lugar el período de lactancia (de cuatro a seis meses), durante el cual el alimento exclusivo debe ser la leche materna o, en su defecto, las fórmulas preparadas para lactantes. Durante el período de transición (de seis a doce meses), se inicia la alimentación complementaria, introduciendo alimentos distintos. Posteriormente el niño va adoptando progresivamente una alimentación parecida a la de los adultos, durante los períodos de edad preescolar y escolar.

Unos hábitos de alimentación saludables implican

  • Establecer una dieta variada, que contenga alimentos de todos los grupos básicos, enseñar al niño a comer de todo, educando su paladar y ayudándole a aceptar con mayor facilidad los diferentes sabores y texturas, porque sólo de esta manera se asegura la correcta cobertura de las necesidades nutricionales del niño para su crecimiento y desarrollo. 
  • Proporcionar una dieta suficiente. El niño no debe comer ni mucha ni poca cantidad de alimentos, sino justo la proporción adecuada para cubrir sus necesidades, que será diferente para cada uno. 
  • Efectuar una dieta regular. El pequeño precisa seguir un orden en el horario de sus comidas (de cuatro a cinco al día), y así se evita que caiga en el hábito de picar entre horas. 
  • No debe utilizarse el alimento como premio o castigo. La alimentación debe entenderse como un hecho cotidiano básico, no como una posible herramienta para conseguir una determinada conducta del pequeño. El momento de la comida debe ser agradable y gozoso para todos. 
  • Limitar el consumo de dulces (golosinas, zumos, refrescos). No son alimentos básicos, por lo que la restricción en su consumo no supone una carencia nutricional para el organismo, por el contrario, es una medida de prevención de diferentes problemas (caries, sobrepeso...). Por eso es mejor reservarlos para situaciones puntuales como fiestas o celebraciones.
  • En el caso de que el niño coma en el colegio, es aconsejable conocer la composición del menú escolar para complementarlo con los alimentos que tome en casa.


Consejos de salud: Alimentación en la infancia y en la adolescencia 

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Comer y beber

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Moverse y mantener una postura corporal correcta
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Durante los primeros años de vida el desarrollo de las habilidades motoras del niño es muy rápido, existen unas pautas para cada edad, pero se debe tener en cuenta que cada pequeño efectuará sus adquisiciones a su propio ritmo, a medida que su maduración se lo permita.

 

Los factores que influyen en el desarrollo de la actividad de la vida diaria moverse y mantener una postura corporal correcta, en la infancia son:

Moverse y mantener una postura corporal correcta en función de la edad y etapa de desarrollo


En el lactante es importante la estimulación por parte de los padres, de forma que el niño adquiera las habilidades psicomotoras correspondientes a su edad de maduración. Es aconsejable jugar con él ofreciéndole diversos objetos que llamen su atención para que intente cogerlos, dejándole investigar diversas texturas, efectuándole masajes y ejercicios suaves (p. ej.: estirando y flexionando las extremidades), estimulándole a que inicie el movimiento de sentarse, animándole en sus primeros intentos de desplazamiento, etc. Son actividades que, además de reforzar la relación padres-hijo, ayudarán a que el pequeño consiga un adecuado desarrollo.

El niño preescolar ya es autónomo en sus desplazamientos, camina, corre, sube y baja escaleras y siente gran curiosidad por todo. Es una etapa en la que son frecuentes los accidentes, sobretodo domésticos, por lo que es aconsejable adecuar la vivienda para prevenirlos, así como tener la información necesaria para saber cómo actuar si se producen.

El niño en edad escolar experimenta un aumento progresivo en el crecimiento físico, sobre todo en las piernas. Debido a que el desarrollo de los grandes músculos es mayor que el de los pequeños, se produce un desequilibrio en la coordinación de sus movimientos. A esa edad (entre seis y ocho años) tiene un considerable gasto de energía, pasa de períodos de gran actividad a otros cercanos al agotamiento. Su resistencia al ejercicio todavía es baja, se cansa rápidamente, tiene que hacer actividades variadas y de corta duración que lo ayuden a conocer mejor su cuerpo (coordinación, control postural...) y aumenten su flexibilidad (reptar, marcha, carreras, volteretas…).

En la etapa de los ocho a los diez años el crecimiento en altura es más lento que en períodos anteriores, pero en cambio aumenta en anchura, con lo que físicamente está más proporcionado, aunque las extremidades siguen creciendo más que el resto del cuerpo. La coordinación mejora y responde mejor a los esfuerzos de resistencia, con una recuperación posterior relativamente rápida. Sigue precisando actividades variadas, pero pueden ser de mayor duración.

En la preadolescencia (de los diez a los doce años) el proceso de desarrollo se acelera y se prepara la pubertad. Es importante fomentar el ejercicio. No es posible establecer el número de horas concretas que debe dedicar el niño a la actividad física, pero sin duda es fundamental para un crecimiento y desarrollo normal, no sólo desde el punto de vista físico, sino también psicológico y social, ya que implica aprendizaje y contacto con otros niños.
 
Consejos de salud: Actividad física según la etapa del ciclo vital


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Moverse y mantener una postura corporal correcta

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Reposar y dormir
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Los factores que influyen en el desarrollo de la actividad de la vida diaria reposar y dormir, en la infancia son: 


Reposar y dormir en función del grupo de edad y etapa de desarrollo

 

La habitación del niño debe ser una estancia tranquila, con buena ventilación, libre de humo de tabaco y sin objetos que acumulen polvo. La temperatura ideal es de 21-22 grados. La cuna ha de ser homologada, con topes para evitar que el bebé se ponga boca abajo. La postura correcta es boca arriba (decúbito supino) o en posición lateral, alternando el lado.


En caso necesario, el bebé puede compartir la cama de los padres y así favorecer el descanso de la madre, pero deben tomarse una serie de precauciones.

El niño se mueve bastante antes de dormirse porque, al igual que los adultos, no puede conciliar el sueño de inmediato. Puede efectuar movimientos rítmicos, que son normales y lo ayudan a relajarse. Durante el sueño cambiará de postura cada vez que pase por la fase REM, de gran actividad cerebral, durante la cual sueña, hace gestos o incluso puede hablar dormido. Estos cambios ocurren de cinco a diez veces cada noche. Con frecuencia suelen destaparse; en lugar de ajustar las sábanas con pinzas o poner más ropa de cama, que limitará sus movimientos y puede dificultar la respiración, es preferible ponerle pijamas más abrigados, de una sola pieza que le cubra todo el cuerpo, pies incluidos, y mantener la habitación a una temperatura adecuada.

A medida que crece, es importante que el niño tenga su propia habitación y que duerma solo en ella. Es aconsejable que no tenga excesivas cortinas o peluches a fin de evitar la presencia de polvo y ácaros que puedan provocar alergias o problemas respiratorios. 

Durante la noche puede ser útil dejar una luz suave para que, si se despierta, reconozca un entorno familiar y protector. Mantener unas rutinas y horarios adecuados, evitar que el niño se ponga nervioso antes de acostarse y que vea escenas de miedo o violentas en la televisión, o darle un baño caliente para relajarlo, son actividades que favorecerán que el niño duerma bien. En todo caso, es aconsejable acudir a la cama del niño cuando éste se despierta angustiado para que se sienta acompañado y protegido.

Consejos de salud para un sueño saludable


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Reposar y dormir 

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Eliminar
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Los factores que influyen en el desarrollo de la actividad de la vida diaria eliminar, en la infancia son:

Eliminar en función del grupo de edad y etapa de desarrollo


Los recién nacidos realizan las primeras deposiciones, de color negro y pastosas (meconio) a las 24-48 horas. Después efectúan las de transición, más líquidas y de color verde-negruzco. Al final de la primera semana aparecen las heces definitivas del lactante, de color amarillo mostaza o verdosas y de consistencia semilíquida o similar a la pomada.

 

La frecuencia puede variar de una deposición en cada toma hasta una cada dos o tres días, que se considera normal. Los lactantes pueden pasar temporadas en que no defecan a diario, pero cuando lo hacen las deposiciones son de consistencia normal (blanda o semilíquida), aunque lógicamente más abundantes. Por lo tanto, no es un problema de estreñimiento (heces duras y secas); si el bebé no está incómodo, no precisa tratamiento, sólo esperar unos días hasta que su eliminación se normalice. Si por el contrario está inquieto, se puede estimular al niño tocando suavemente el ano con un bastoncillo -sirven los de los oídos- o con la punta de un supositorio de glicerina de lactantes (no es preciso introducirlo). Si el problema persiste, el pediatra indicará el tratamiento adecuado para ayudar a la regulación de la frecuencia.

Por regla general, las deposiciones son más frecuentes en los niños alimentados con leche materna.

En cuanto a la orina, después de la primera micción, el recién nacido puede estar hasta 24 h sin orinar. Pasado ese tiempo ha de mojar frecuentemente los pañales, con una orina clara e inodora. Un retraso significativo en la emisión de orina suele deberse a que el bebé toma poca leche.

En caso de vómitos o diarrea, o un ambiente excesivamente caldeado o fiebre, su orina puede disminuir a la mitad de lo habitual. Los niños deshidratados orinan con menos frecuencia, hay que administrarles más líquidos y adaptar la temperatura ambiental. Por el contrario, si tienen una infección del tracto urinario, suelen aumentar la frecuencia de micción.

Es normal observar manchas de color rosado-rojizo en el pañal durante los primeros días. No tiene importancia, ya que es una eliminación normal de uratos, no son manchas de sangre. Desaparece de los tres a los siete días de vida.

En las niñas puede aparecer flujo vaginal de color blanquecino o una pequeña pérdida de sangre por la vagina. No es un problema, es consecuencia del paso de las hormonas maternas durante el embarazo. Desaparece espontáneamente.

Si se advierte alguna incomodidad mientras el pequeño orina (la micción nunca debe resultar dolorosa), si hace mucho esfuerzo para expulsar la orina o si (en los varones) el chorro es fuerte pero excesivamente fino y alcanza una gran distancia, es aconsejable consultar al pediatra para que efectúe un estudio de las vías urinarias.

En los niños en edad escolar que ya van solos al lavabo, pueden aparecer episodios de irritación, picor y escozor en los genitales externos. La causa más habitual es que los pequeños olvidan los hábitos higiénicos, por eso es importante insistir en el lavado de las manos antes y después y, sobretodo en el caso de las niñas, limpiarse correctamente tras defecar (de delante a atrás). También es aconsejable enseñar a los chicos a bajarse suavemente la piel del prepucio al ducharse o bañarse, para evitar problemas de adherencias (piel pegada al glande) o infecciones.

El control de esfínteres varía mucho de un niño a otro, habitualmente se inicia a los dos años de edad. Es normal que, durante el día, el pequeño que ya pide ir al baño, tenga escapes de orina cuando está muy distraído jugando o cuando pasa por una situación estresante (p. ej., cuando empieza a la guardería). Es aconsejable no darle importancia y animar al niño, explicándole que es una situación normal.

A partir de los once o doce años pueden aparecer en las niñas las primeras menstruaciones (menarquia). Es habitual que los primeros ciclos menstruales sean irregulares, tanto en su periodicidad como en su duración. Es importante explicar a la niña el proceso, enseñarle las medidas higiénicas y de protección y estimularle a efectuar sus actividades habituales (no debe vivirlo como un problema). 

Consells de salud: Adolescencia


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

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Evitar peligros y prevenir riesgos
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El nacimiento de un hijo, o el momento de su llegada tras la adopción, es un suceso muy importante que genera en los padres dudas y preguntas acerca de su cuidado y educación.

 

Los factores que influyen en el desarrollo de la actividad de la vida diaria evitar peligros y prevenir riesgos, en la infancia son:

Evitar peligros y prevenir riesgos en función de la edad y etapa de desarrollo


La información que precisan puede iniciarse en el período prenatal. En los centros de atención primaria las matronas, durante la gestación, y las enfermeras de pediatría, tras el nacimiento, ofrecen charlas donde se informa de los cuidados que deben aplicarse al bebé: la alimentación y la higiene, las situaciones de salud más frecuentes en el recién nacido y cómo actuar, vacunaciones, cuándo y cómo consultar el servicio de pediatría, etc., con el doble objetivo de aumentar la seguridad y los recursos de los padres e instaurar hábitos saludables desde el inicio de la vida del niño.

Algunos centros hospitalarios ofrecen la posibilidad de visitar los diferentes servicios donde serán atendidos los futuros padres y el bebé (salas de dilatación, parto, nursery, etc.) para informar de cómo transcurre un parto normal y los cuidados que se aplican al recién nacido en los primeros días de vida. Generalmente la matrona informa y facilita la visita en las últimas semanas de gestación, en caso de que el centro hospitalario ofrezca este servicio.

Esta información debe continuar en las diferentes visitas y revisiones que se hacen al niño, y se debe adecuar a las necesidades y las características de cada familia, que irán cambiando a lo largo de todo el período infantil de su hijo. Durante estas revisiones periódicas, el pediatra y la enfermera controlan el estado de salud y el desarrollo físico y psicomotor del pequeño, a fin de prevenir o detectar precozmente posibles problemas. Proporcionan consejos sobre el cuidado y hábitos de vida saludables y explican las características específicas de cada edad (recién nacido, lactante, preescolar o escolar), de forma que los padres sepan en cada estadio de la infancia de su hijo qué es considerado normal, cuáles son los signos de alerta que deben tener en cuenta, qué deben hacer ante un problema de salud antes de acudir al médico, cuáles son las actuaciones de prevención de la salud que deben llevar a cabo en cada fase y cómo actuar ante los diferentes retos educativos que el pequeño vaya planteando durante su desarrollo, de forma que se crea un entorno seguro para el niño.

Esto implica establecer hábitos saludables en cuanto a:

Higiene. Se deben enseñar conductas higiénicas, tanto a nivel personal (dental, baño, etc.) como en las diferentes actividades cotidianas (alimentación, eliminación, juegos, etc.). Ayuda a evitar problemas de salud.

En caso de trastornos gastrointestinales (vómitos y diarreas) debe extremarse la higiene habitual y es necesario: 

  • Lavar las manos con agua y jabón antes de preparar los alimentos y antes de comer. Y también enseñar a los niños a lavarse después de ir al baño. 
  • Lavar las verduras y las frutas antes de consumirlas. Y también lavar los huevos antes de almacenarlos y controlar su caducidad. 
  • Evitar consumir carne o pescado crudos o poco cocinados. 
  • Guardar los alimentos refrigerados a la temperatura adecuada. 
  • Tapar los alimentos y el agua de boca para protegerlos de los gérmenes. 
  • Tirar los pañales en un cubo con tapa, lavarse las manos después de cada cambio de pañal.

  
Alimentación. Se tiene que establecer una dieta adecuada a las características y necesidades del niño, favoreciendo el aporte de todo tipo de alimentos básicos, evitando el consumo excesivo de dulces, estableciendo horarios y creando un ambiente relajado y familiar siempre que sea posible. Es imprescindible para un correcto crecimiento y desarrollo, a la vez que previene futuros problemas de salud.
  
Consejos de salud: Alimentación en la infancia y en la adolescencia   

Sueño
. Es necesario favorecer un correcto descanso, estableciendo rutinas y horarios adecuados a la edad del niño.

Ejercicio físico
. Se tiene que estimular la actividad física, animar al niño a participar en juegos colectivos, compartir con él actividades al aire libre, de forma adecuada a su apetencia y características.
  
Consejos de salud: Actividad fisica en infancia 

  
También es necesario:

  • Aplicar las medidas de seguridad necesarias según la etapa de desarrollo del niño, tanto en el hogar como fuera de él, para evitar los accidentes.
  • Reconocer y aplicar las medidas recomendadas ante los problemas de salud habituales en la infancia.
  • Acudir a las revisiones periódicas en su centro de salud para controlar su correcto desarrollo y prevenir posibles problemas de salud.

    
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Evitar peligros y prevenir riesgos

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Comunicarse e interactuar socialmente
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La comunicación entre padres e hijos es importante en todas las etapas infantiles y en la adolescencia. Comunicarse es, en definitiva, educar. Es importante que los padres ejerzan su autoridad y disciplina sin ser autoritarios, mostrándose consecuentes y honestos en sus planteamientos y actuaciones. Establecer unos límites y unas reglas lógicos y sensatos creará un entorno de seguridad para el niño.

 

Los factores que influyen en el desarrollo de la actividad de la vida diaria comunicarse e interactuar socialmente, en la infancia son:

Comunicarse e interactuar socialmente en función del grupo de edad y la etapa de desarrollo


Con una comunicación positiva basada en la firmeza, la seguridad, el buen ejemplo y, naturalmente, el amor y el respeto, se mantendrá la cohesión familiar que el pequeño necesita para crear las bases de una correcta autoestima y para establecer sus propias relaciones sociales.

Es importante tener en cuenta que las personas que den al niño las pautas de actuación ante los diferentes retos que va encontrando en su desarrollo y la forma de hacerlo, incidirán sobre cuándo, con quién y de qué manera el niño establecerá sus propios vínculos afectivos y relacionales, así como en su proceso de creación de una identidad propia, ya que le proporcionarán mecanismos para favorecer su paso por las diferentes etapas del ciclo vital hasta integrarse como un miembro activo de la comunidad y convertirse en agente de creación de una sociedad propia.

En algunos casos, el niño puede presentar dificultades para conectar con los demás, bien porque es emocionalmente inmaduro e introvertido, bien porque no ha tenido demasiadas oportunidades para estar con otros niños. En cualquier caso, necesita ayuda para saber cómo acercarse a sus compañeros y participar en sus juegos. Puede ayudarle que al principio sea la madre o el padre quien se dirija a los niños, introduciéndolo en el juego, así se fijará e irá interiorizando las maneras de acercamiento. Si ha pasado por una situación frustrante en sus relaciones con compañeros, es aconsejable mostrarle interés por lo que ha pasado (se sentirá querido y atendido) y explicarle lo que siente para enseñarle a discernir entre sus muchas emociones. De esta manera se entenderá mejor a sí mismo y entenderá mejor el comportamiento de los demás, lo que le aliviará notablemente su sensación de malestar.

Existen, además, diversas situaciones que pueden afectar al pequeño en su evolución psicológica y social, como los episodios de celos, inicio o cambio de colegio…

Debe prestarse especial atención al niño con un problema de salud crónico, se le tiene que ayudar a entender su situación, manteniendo su actividad habitual y favoreciendo el contacto con compañeros y amigos siempre que sea posible.

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Comunicarse e interactuar socialmente

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Trabajar y divertirse
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Los factores que influyen en el desarrollo de la actividad de la vida diaria trabajar y divertirse, en la infancia son:

Trabajar y divertirse en función del grupo de edad y la etapa de desarrollo


El inicio del período escolar es una etapa importante en la vida del niño.

 

La escuela será un espacio en el que se hará mayor en todos los sentidos, se enfrentará a un gran número de retos: profesor nuevo, horarios fijos, disciplina y muchos compañeros a los que no conoce. Es importante facilitarle la integración en ese nuevo entorno y acompañarle durante toda su nueva etapa.

Para ello, debe transmitirse al pequeño la idea de que hacerse mayor vale la pena. Así, aunque ir al colegio provoque temor al inicio, a la vez lo emocionará.

Cuanto más autónomo sea antes de iniciar el colegio, menos problemas de adaptación tendrá. Cosas como lavarse las manos, utilizar correctamente los cubiertos, ponerse o quitarse la ropa, etc., tendrá que hacerlas solo. Es aconsejable aprovechar los días de las vacaciones para, sin prisas y con más tiempo para dedicarle, fomentar su autonomía siempre desde el relax, no desde la obligación, teniendo en cuenta que está aprendiendo y que los errores y tardanzas forman parte del proceso. Para que le sea más sencillo, se puede comprar ropa fácil de poner y quitar, como pantalones con gomas, evitar las cremalleras o los botones y proporcionar un calzado cómodo, transpirable y resistente que se ajuste con velcro.

También puede resultar útil ir ajustando el horario unas semanas antes del inicio de las clases. Acostarle y levantarle antes, y, si duerme siesta, ir reduciéndola poco a poco hasta dejarle un máximo de una hora de descanso. Esto lo ayudará a acostumbrarse al ritmo escolar.

Para aumentar su confianza, es adecuado enseñarle el colegio antes de empezar las clases, de forma que el pequeño vea las aulas, el patio, el comedor y, por supuesto, conozca a su profesor o profesora. De la misma manera, es importante comprar con él su equipamiento y material escolar, y dejar que lo toque y se familiarice con él.

En el momento de entrar el primer día es normal que el niño llore, simplemente está diciendo que en su casa está mejor. La actitud de los padres ha de ser natural, se tienen que evitar las despedidas largas. Un beso y una explicación sencilla como “ahora te vas a quedar aquí y vas a estar bien” y un alegre “hasta la tarde” le transmitirán la seguridad que precisa. Por otra parte, para facilitar la adaptación de los pequeños, casi todos los centros escolares establecen un inicio de curso gradual.

En el caso de que el niño coma en la escuela, es preciso informar al centro si existe alguna intolerancia o alergia alimentaria, así como equilibrar la dieta según el menú escolar. También es importante acostumbrar al niño a efectuar un desayuno equilibrado (lácteos, cereales y frutas) y a llevar un tentempié en su bolsa de recreo, sin alimentos industriales (pastas y dulces).

Consejos de salud: Recomendaciones en la Alimentación en la infancia y en la adolescencia


Es importante tener en cuenta que durante los primeros años de escolarización, el niño se verá afectado por diferentes problemas de salud benignos, en su mayoría de origen vírico, causados por el contacto con sus compañeros. Son situaciones normales que no suelen afectar su correcto crecimiento y desarrollo biológico. y psico-social.

El tiempo libre tiene que ser un complemento de la formación del niño en los aspectos a los que la escuela dedica poco tiempo. Durante los fines de semana y las vacaciones, el tiempo de ocio es especialmente importante y vale la pena obtener de él el máximo beneficio tanto a nivel físico como mental y social. 

Debido a la vorágine del día a día y la inmediatez de lo urgente, muchos padres con niños en edad escolar ven a sus hijos apenas un rato al final del día. Jugar juntos parece un lujo inalcanzable e incluso una pérdida de tiempo, según el día. Y, sin embargo, compartir el juego no es sólo una forma agradable, lúdica y gratificante de hacer ejercicio y disfrutar en familia, es también una oportunidad para establecer una relación de camaradería más allá de los roles establecidos como padres-hijos. Esta relación puede llegar a ser de inestimable ayuda para conocer mejor al niño y establecer el ambiente de confianza y seguridad que el pequeño necesita, así mismo servirá como una buena medida preventiva para afrontar mejor los años de la adolescencia. 

 
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Trabajar y divertirse

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Tópicos y conductas erróneas
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No es preciso que el niño defeque cada día. Hay niños que no manchan el pañal diariamente, pero cuando lo hacen sus heces son blandas, en este caso se considera una pauta normal. Se habla de estreñimiento cuando las heces son duras y secas, no importa que el niño defeque todos los días o no.

No es necesario cortar el pelo del bebé al cero para favorecer su crecimiento. No sirve para mejorar la calidad del pelo que le crece después. La calidad y la cantidad de cabello vienen determinadas por los genes.

 

Los recién nacidos pueden ver. La vista de los lactantes se va agudizando con el paso de los meses, pero desde el primer día pueden enfocar y ver perfectamente objetos situados a unos 20-25 cm, justo la distancia que existe entre su cara y la cara de su madre cuando lo amamanta.

Es aconsejable coger al bebé en brazos cuando llora. No se malcriará. De todos los estímulos que recibe, el más importante para el niño es el contacto con su madre o su padre. Con las caricias, relaja su tono muscular y su cerebro segrega hormonas que le provocan sensación de bienestar, placer y confianza. Los niños que no son abrazados a menudo lloran más y crecen más inseguros.

Es aconsejable salir de paseo los primeros días de vida. Salvo contraindicación del pediatra, es aconsejable pasear al bebé desde el primer día después del alta. Los paseos resultarán beneficiosos tanto para la madre como para el niño; la luz del sol ayudará al bebé a sintetizar la vitamina D, que fija el calcio a los huesos; con el aire puro se oxigenará mejor, y durante el recorrido irá recibiendo diferentes estímulos, muchos más que en casa, que lo ayudarán a desarrollar sus sentidos.

Aunque esté acatarrado, el niño puede salir a pasear. Si está contento y tiene ganas de jugar, no hay que tenerle encerrado en casa, salvo contraindicación médica, fiebre o enfermedad muy contagiosa. Los catarros, tan frecuentes en invierno, no se deben a un enfriamiento, sino a causas infecciosas, y éstas son más comunes en los meses fríos porque se pasa más tiempo en ambientes cerrados y poco ventilados, con otras personas, y esto favorece los contagios. Puede sacarse al niño bien abrigado, en las horas soleadas del día y evitando los días lluviosos o ventosos.

Es aconsejable tener en cuenta que si el niño tiene fiebre no implica necesariamente que sea causada por una infección que deba tratarse con antibióticos. La mayoría de las veces las infecciones tienen un origen vírico que no requiere antibioterapia.

En caso de fiebre, no es aconsejable arroparlo en exceso o realizar friegas con alcohol o colonia, ya que de esta manera se aumentará su temperatura corporal. También es importante recordar que los medicamentos antitérmicos bajan la fiebre como máximo un grado, por lo que no se debe esperar que la fiebre ceda de inmediato.

No es necesario un aporte externo de vitaminas, una alimentación variada ya proporciona los nutrientes necesarios para un crecimiento correcto.

Es aconsejable que, una vez finalizada la dentición de leche, se cambien las papillas por alimentos en pequeños trozos. Es importante enseñar al pequeño a comer despacio, masticando bien, para favorecer la correcta digestión de los alimentos.

No es preciso preocuparse si el niño camina mal cuando inicia sus primeros pasos. El acto de caminar precisa de una maduración del sistema nervioso. Es lógico que camine con dificultad y caiga con frecuencia, poco a poco se irá corrigiendo y perfeccionando.

Es aconsejable no permitir que el niño utilice las rabietas para conseguir sus deseos. Si los padres se dejan chantajear, el pequeño aprenderá y recurrirá a esta técnica cada vez que desee algo. Hay que ir aplicando una disciplina suave y proporcionada, renunciando totalmente a la violencia tanto física como psíquica.

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Última modificación: 08/08/22 11:42h

Comentarios

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Hilda 03 de Abril de 2021
Hola que tal soy Enfermera Pediatra muy interesante retroalimentación gracias
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