Mantener una buena función física y mental, una actitud de compromiso con la vida, vitalidad emocional y optimismo para afrontar las dificultades, la ausencia de enfermedades, seguridad económica y control personal (autonomía, dignidad, autoestima y apoyo social) son los factores y conductas de protección que influyen más para conseguir una vejez saludable. A continuación se describen los factores de protección siguientes: 1. Mantener una buena salud física, 2. Mantener una buena salud mental, 3. Mantener un peso adecuado, 4. Realizar revisiones periódicas de la dentadura, la vista y el oído, 5. Mantener una buena salud social, 6. Mantener una sexualidad saludable, 7. Protegerse de la radiación solar, 8. Participar en programas de detección precoz de cáncer y 9. Participar en programas de vacunación.
1. Mantener una buena salud física
- Fomentar una actividad física regular y adecuada en función de la situación de vida de la vejez.
- La práctica de cualquier actividad o ejercicio físico, según la situación de salud individual y siguiendo las indicaciones de los profesionales, supone grandes beneficios, tanto físicos como psicosociales.
- Utilizar correctamente la medicación.
- Disminuir y evitar el consumo de tabaco y alcohol.
- Mantener la autonomía controlando y detectando la aparición de fragilidad y enfermedades i síndromes geriátricos. Hay que evitar en la medida de lo posible la hospitalización.
- Seguir les recomendaciones generales para una alimentación saludable. Una dieta variada que incluya todos los grupos alimentarios en las proporciones recomendadas a lo largo del día, distribuida en 4 ó 5 comidas y bien presentada, aumenta la apetencia y procura una nutrición adecuada a los requerimientos en esta etapa de la vida.
2. Mantener una buena salud mental
- Mantener la actividad mental y el interés por el entorno y las actividades. Mantener activas las habilidades cognitivas y de aprendizaje ayuda a mantener el rendimiento durante más tiempo.
- Identificar problemas de salud mental, detectar las reacciones adversas a los medicamentos, evitar el uso de drogas y otras adicciones ayuda a evitar problemas de salud mental, de drogas, de adicciones y de medicación.
3. Mantener un peso adecuado
- La alimentación saludable y la actividad física recomendada facilitan el mantenimiento del peso adecuado. El sobrepeso es un factor de riesgo de enfermedades como la hipertensión y la diabetes; dificulta la movilidad y como consecuencia puede reducir las relaciones sociales.
4. Realizar revisiones periódicas de la dentadura, la vista y el oído
- Al menos una vez al año hay que visitar al médico para un examen de agudeza visual y tensión ocular, y siempre que haya una disminución de la capacidad auditiva. También hay que acudir al dentista periódicamente.
5. Mantener una buena salud social
- Mantener el interés por el entorno y las actividades sociales, de forma que se fomente el protagonismo social de las personas mayores y así se sientan útiles a la comunidad y apreciados. Formar parte de manera activa y comprometida de la sociedad, de forma que se perciba este acto como algo beneficioso para su bienestar.
- Prevenir problemas de carácter social, como la soledad y la precariedad económica, potenciando la interrelación y la integración social, y la participación en actividades sociales. Fortalecer las relaciones sociales y familiares es una conducta que ayuda a promover una buena salud.
- Mejorar la seguridad del entorno, sobre todo en casa y en los entornos urbanos. Acondicionar la casa para disminuir el riesgo de accidentes o lesiones, eliminar barreras arquitectónicas y disponer muebles y utensilios de forma que se faciliten las tareas domésticas, atendiendo a gustos, recursos y necesidades personales son medidas que favorecen un entorno seguro.
6. Mantener una sexualidad saludable
La sexualidad es una forma de comunicación. No es cierto que con la edad disminuye o incluso desaparece la actividad sexual. Al envejecer no se pierde el deseo sexual y los adultos mayores son tan capaces como cualquier otro de sentir placer, tener fantasías y sueños. La sexualidad forma parte de la vida cotidiana, y es gratificante en cualquier etapa de la vida.
Por otra parte, conviene recordar que la actividad sexual no es sinónimo de coito. La sexualidad puede desarrollar una de las facetas más creativas de las personas y proporcionar placer de formas muy diversas.
La sexualidad en la vejez se ha visto influenciada por determinados estereotipos sociales sobre el rol masculino y femenino y, sobre todo, por el rol de anciano según el cual la necesidad de mantener relaciones sexuales desaparece con la edad. Esta percepción social de negación de la sexualidad que se produce entre personas ancianas heterosexuales, puede aumentar en el caso de personas homosexuales.
Normalizar la sexualidad entre los adultos mayores, respetando tendencias, prioridades, gustos y creencias, pasa por favorecer la comunicación sobre este aspecto, expresando opiniones y dudas que se puedan presentar en este ámbito de la vida.
Es importante tener en cuenta que a cualquier edad se pueden contraer enfermedades de transmisión sexual si no se utilizan preservativos.
7. Protegerse de la radiación solar
Utilizar protección solar reduce el riesgo de aumentar las manchas y las lesiones de la piel. Durante la exposición también es recomendable cubrir la cabeza.
8. Participar en programas de detección precoz de cáncer
Para permitir la detección precoz del cáncer es necesario realizar los controles de prevención recomendados para el cáncer de mama y útero en la mujer, para el cáncer de próstata en el hombre, y para el cáncer de colon en personas de uno y otro sexo.
Programas de screening de cáncer
Es recomendable una exploración anual de la piel, y consultar con el equipo de salud siempre que se detecten cambios en ella.
9. Participar en programas de vacunación
- Neumocóccica, se aconseja administrarla al menos una vez a partir de los 65 años.
La infección por neumococo es más frecuente durante el invierno y al principio de la primavera, cuando las infecciones respiratorias son más habituales. Las personas mayores de 65 años, entre otros grupos, tienen mayor riesgo de infección. Esta susceptibilidad tiene que ver con el envejecimiento del sistema inmunitario.
Aunque la eficacia de la vacuna es controvertida, las sociedades científicas (Sociedad Española de Geriatría y Gerontología) recomiendan la vacunación en los mayores de 65 años. Se recomienda volver a vacunar a las personas que han recibido la vacuna antes de los 65 años y que a los cinco años los han cumplido. Se puede hacer coincidir con la vacuna antigripal, aunque en otro lugar de punción.
Los efectos secundarios más frecuentes son locales, en la zona de inyección: dolor, enrojecimiento o induración.
- Antitetánica, se aconseja administrar una dosis de recuerdo cada diez años.
El tétanos es una enfermedad infecciosa aguda que afecta al hombre y a diversas especies animales. La multiplicación del germen se produce en ciertas heridas y no se transmite de persona a persona.
La vacuna del tétanos puede administrarse simultáneamente con cualquier otra vacuna, aunque siempre con distintas jeringas y en lugares diferentes. La inmunidad que confiere una pauta de vacunación completa es prácticamente total; sin embargo, se recomienda que después de la serie primaria de vacunación aplicada en la infancia o en el adulto, se administren dosis de recuerdo cada diez años para mantener un nivel de protección adecuado.
- De la gripe, se aconseja administrarla anualmente, al empezar el otoño.
La gripe se considera una enfermedad benigna producida por un virus, pero las complicaciones que produce tienen consecuencias para la salud en ciertos grupos de riesgo. Entre estos grupos está el de las personas mayores de 65 años y las que tienen problemas respiratorios.
La vacunación es anual, generalmente al iniciar el otoño. Hay que vacunarse cada año, ya que se producen cambios en el virus, y para que la vacuna sea eficaz se tiene que adaptar a estos cambios.
Los efectos secundarios descritos son pocos y leves (picor, enrojecimiento o inflamación en la zona de inyección). Hay que consultar siempre con el equipo de salud antes de vacunarse si se está padeciendo un proceso que cursa con fiebre.