03 de Marzo de 2021

Mi hijo/a tiene cáncer. ¿Qué hago?

Aceptar que un hijo o hija tiene cáncer es una experiencia muy difícil y dolorosa para la familia.

Banco de imágenes enfermeras - niño enfermoSin embargo, debes saber que gracias a los avances en el diagnóstico y en los tratamientos en el cáncer infantil en las últimas décadas ha aumentado la supervivencia de estos niños, que ha pasado del 15-20% al 70-80%.

Sin embargo, vivir el día a día una vez se ha diagnosticado de cáncer a un hijo o hija puede llevar momentos de gran confusión. El equipo profesional de salud es, sobre todo en los primeros momentos, la fuente principal de apoyo y ayuda para la familia. Cuando los padres recibís la noticia de la enfermedad es normal que experimentéis sensaciones diferentes, como sentir que no puede ser verdad lo que está pasando, rabia, culpabilidad, dolor o miedo.

Para tu hijo o hija también es un momento difícil, no sólo por la dureza de los tratamientos, sino también por el desconocimiento de lo que está pasando a su alrededor, la preocupación que ve en vosotros y la separación de su día a día, amigos y compañeros de la escuela, entre otras cosas. Todos estos cambios influyen en su estado de ánimo.

Al principio es habitual plantearse si hay que informar al niño/a y de qué manera hacerlo. La respuesta depende de muchos factores, pero es importante que el niño reciba siempre una respuesta sencilla y comprensible a sus interrogantes, que le transmita seguridad y que le aporte conocimientos.

Tanto niños/as como los adolescentes necesitan entender qué pasa y estar involucrados de acuerdo con su edad y madurez y sus habilidades para afrontar la situación. Los niños pequeños (hasta 8 años) no necesitan mucha información detallada, mientras que los mayores (entre 8 y 12 años) y los adolescentes necesitan saber más. Es importante dar la información con palabras que ellos puedan entender. Asegúrate de que ha entendido lo que se le ha explicado. Después dale tiempo para que comprenda la información y pueda hacer preguntas.

En las primeras fases de la enfermedad debido al ingreso y los tratamientos el niño no puede llevar una vida normal. Mantener un contacto cercano con los amigos, los compañeros y los profesores durante la estancia hospitalaria ayuda al niño/a a recuperar su vida social.

Si tenéis otros hijos, es necesario que consideréis que ellos también se ven afectados por esta gran tensión y tristeza. No sólo por la enfermedad de su hermano o hermana, sino también por la ruptura temporal de la vida familiar, por posibles sentimientos de culpa o celos.

Poco a poco, cuanto más avanza el conocimiento sobre la enfermedad y los tratamientos, y os vayáis adaptando al entorno hospitalario, la vida familiar se irá normalizando y aprenderéis a convivir con las visitas al hospital, los trabajos del día a día y los ratos de ocio.

Tienes disponible más información sobre el cáncer infantil. Existen entidades que facilitan apoyo a las familias y al entorno y que os pueden ayudar si lo necesitáis como AFANOC.

 

Fuente imagen: Ariadna Creus y Àngel García | Banc d'Imatges Infermeres

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