De la misma manera que en otras etapas de la vida, también en la adolescencia pueden aparecer problemas de salud: algunos de forma aguda (inicio rápido y corta duración), como una gripe; otros propios de la adolescencia, como el acné; otros problemas de salud que se definen como crónicos, por su larga duración en el tiempo, como la diabetes, y finalmente problemas de salud como consecuencia de conductas de riesgo del adolescente.
Aunque muchos de los problemas de salud expuestos en este apartado se pueden dar también en otras etapas del ciclo vital de la persona, es durante la adolescencia cuando adquieren unas características especiales, ya sea porque se inician en esta etapa del ciclo vital, como la dismenorrea o la escoliosis, porque son más características, como el acné, o como consecuencia de conductas de riesgo.
1. Problemas de salud fisiológicos, 2. Problemas de salud psicológicos, 3. Problemas de salud derivados de la adopción de conductas de riesgo (relaciones sexuales no seguras, accidentes de tráfico o consumo de drogas...).
1. Problemas de salud fisiológicos1. Sistema de tejidos, membranas, piel y derivados de la piel
El acné
El acné es el problema dermatológico más frecuente en la adolescencia, afecta a un 80 % de la población adolescente. Pese a ser un problema habitualmente poco importante, puede tener un gran impacto en los adolescentes, ya que se da en la época de la construcción de su imagen corporal y, cuando ésta se ve dañada, puede provocar consecuencias emocionales.
El acné consiste en una obstrucción de la unidad pilosebácea (glándula sebácea con pelos minúsculos) que se localiza de forma masiva en la cara, la parte superior del pecho y la parte superior de la espalda. Esta obstrucción se produce por un aumento en la producción de células que tienden a aglutinarse e impiden la salida al exterior del sebo que produce la glándula sebácea, que sirve para lubricar la piel. Además, esta sustancia es más grasa por el efecto de las hormonas masculinas (andrógenos), presentes tanto en chicos como en chicas. Al no poder salir, las bacterias de la piel empiezan a multiplicarse y provocan la inflamación de la unidad pilosebácea, hasta producir los puntos negros, las espinillas, o los blancos. El color negro es debido a la melanina de la piel, no a la suciedad. La melanina es un pigmento de color negro que tienen algunas células del cuerpo humano, como por ejemplo la piel, el pelo, la retina... Es lo que determina, según su concentración, el color de la piel humana.
Recomendaciones
- Hay que recordar que se trata de un proceso benigno, que la previsión de su evolución es buena y que puede durar entre 4 y 6 años.
- Es muy importante no manipular las lesiones, tanto las espinillas como los granos, para que no queden cicatrices ni se generen complicaciones.
- Hay que limpiar las zonas afectadas con jabones de pH neutro tres veces al día. Lavarse más veces y/o utilizar jabones más fuertes puede provocar irritaciones en la piel (dermatitis) que sólo empeorarían el problema.
- Hay que evitar productos de cosmética de base grasa.
- Aunque no existe una evidencia clara de que ingerir alimentos como el chocolate, las patatas fritas o alimentos ricos en grasas tenga relación con el empeoramiento del acné, con frecuencia se asocia a ello. Ahora bien, hay que controlar la ingesta de alimentos ricos en grasas y seguir las recomendaciones establecidas para una alimentación saludable.
Recomendación para una Alimentación saludable
- El aumento de la ansiedad y el nerviosismo puede empeorar o retrasar el proceso de mejora del acné. En este caso es útil identificar la fuente del malestar para resolverlo.
- En función de la severidad del acné, será preciso consultar el equipo de salud para valorar la necesidad de tratamientos médicos.
2. Sistema reproductor
2.1 Femenino
Dismenorrea
La dismenorrea hace referencia al dolor asociado a la menstruación. Se habla de dismenorrea primaria cuando no existe patología orgánica que explique el dolor, es decir, ninguna enfermedad que sea la causa del dolor. Raramente se da una dismenorrea secundaria, que hace referencia a cuando el dolor lo causa una patología orgánica, como pueden ser quistes en los ovarios, endometriosis, enfermedad inflamatoria pelviana, mioma, malformación genital... En este apartado se hace referencia a la dismenorrea primaria, que afecta aproximadamente al 80 % de las adolescentes.
La dismenorrea primaria se inicia entre 6 y 12 meses después de la menarquia y habitualmente antes de los 20 años. Aparecen síntomas locales como por ejemplo dolor de tipo espasmódico, producido por la contracción involuntaria de los músculos, más fuerte en la parte inferior del abdomen con irradiación en la espalda y la cara anterior de los muslos. También pueden aparecer otros síntomas generales como por ejemplo náuseas y vómitos, fatiga, nerviosismo, vértigo, diarrea, dolor de espalda y dolor de cabeza.
La intensidad de estas molestias o dolores se clasifica en tres grados:
- Leve. Se dan síntomas locales y la dismenorrea no interfiere en la actividad cotidiana de la adolescente.
- Moderado. Cuando se dan algunos síntomas generales y se ve afectada la actividad cotidiana de la adolescente.
- Grave. Habitualmente aparece con más síntomas generales e imposibilita mantener la actividad cotidiana.
Ha quedado ya demostrada la falsa idea que había hace unas décadas que aseguraba que la dismenorrea tenía un origen psicológico y se teorizaba sobre el rechazo de la mujer a su género. Actualmente se asocian como causa del dolor los espasmos o contracciones del útero.
Recomendaciones
Amenorrea
La amenorrea hace referencia a la falta de menstruación. Se llama amenorrea primaria cuando aún no ha aparecido la primera regla después de los 16 años o cuando hace más de dos años que se ha iniciado el desarrollo mamario. En este caso es necesario ponerse en contacto con el equipo de salud, ya que se tienen que explorar las posibles causas de la amenorrea.
Se llama amenorrea secundaria aquella situación en la que se da falta de menstruación después de que haya habido durante un tiempo, como mínimo seis meses o un tiempo igual a tres ciclos menstruales. Siempre que no haya embarazo, se recomienda esperar unos seis meses, si no se dan otros síntomas. El equipo de salud será el encargado de realizar las pruebas pertinentes o indicar qué especialista tiene que hacer el estudio del posible problema de la adolescente.
Otras causas frecuentes de amenorrea y de retrasos en la menstruación son cambios en el estado emocional como por ejemplo el estrés o la ansiedad, relacionados con acontecimientos de la vida que producen cierto impacto emocional y varían de persona a persona. Un ejemplo sería una temporada fuera de casa, por un viaje, un intercambio de estudiantes, etc. También se puede producir por exceso de ejercicio físico, es lo que se llama amenorrea de las deportistas. Cuando se disminuye la intensidad de la actividad, se vuelve a la regularidad de las menstruaciones. Igualmente en estados de desnutrición graves y en la anorexia nerviosa, por la falta de energía y nutrientes, se produce amenorrea.
Oligomenorrea
Se habla de oligomenorrea cuando el patrón menstrual habitualmente normal de una mujer cambia y pasa a tener entre cuatro y nueve ciclos menstruales al año y cada uno dura más de 35 días.
Las posibles causas son múltiples. Algunas pueden ser la presencia del síndrome del ovario poliquístico, en el que los ovarios se llenan de pequeños quistes; desequilibrios hormonales; alteraciones emocionales; deficiencias nutricionales; trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa, por los cuales el cuerpo no dispone de los nutrientes necesarios para funcionar correctamente; enfermedades crónicas; alteraciones de la secreción hormonal... Finalmente también puede ser frecuente en adolescentes y mujeres jóvenes atletas debido a las dietas estrictas y la elevada intensidad de la actividad física.
El tratamiento de la oligomenorrea dependerá de la causa que la provoque; es necesario, pues, consultar el equipo de salud, para saber cual es la mejor conducta a seguir.
Recomendaciones
Síndrome premenstrual
El síndrome premenstrual (SPM) son un conjunto de síntomas físicos y/o emocionales que se inician una o dos semanas antes de la menstruación y desaparecen cuando llega.
- Síntomas emocionales: irritabilidad, cambios de humor, crisis de llanto, somnolencia, tristeza.
- Síntomas físicos: pechos inflamados y doloridos, acné, distensión abdominal, es decir inflamación del vientre, edema en las piernas, ganas de comer, aumento de peso.
No se conocen las causas del SPM, todo está relacionado con los cambios hormonales. Tampoco hay un tratamiento único.
Recomendaciones
- Se tiene que ser consciente de que es un problema pasajero.
- En el SPM con reglas poco abundantes puede ayudar el ácido acetilsalicílico (AAS), siempre que no haya contraindicación médica para el uso de este medicamento.
- En el SPM con reglas abundantes o dismenorrea grave se recomienda ibuprofeno o naproxeno, siempre que no haya contraindicación médica para el uso de este medicamento.
- Si no se mejora y/o interfiere de forma importante en la actividad cotidiana hay que dirigirse al equipo de salud, ya que existen otras posibilidades de tratamientos médicos.
- Hay que evitar la sal, la cafeína y el alcohol.
- Conviene practicar ejercicio físico.
- Es aconsejable dormir el tiempo suficiente para conseguir un descanso reparador.
- A veces, las terapias complementarias pueden resultar eficaces, solas o asociadas a los tratamientos convencionales.
Terapias complementarias / tipos
2.2. Masculino
Algunas de las afecciones más frecuentes del sistema reproductor masculino son la criptorquidia (el testículo no está en la bolsa escrotal), la tumoración testicular, la varicocele (dilatación de las venas y formación de varices evidentes en la superficie externa del escroto) y la torsión testicular (es característico un dolor brusco en el testículo, que está más arriba por la torsión del cordón espermático; requiere una intervención quirúrgica urgente, antes de las seis horas).
Recomendaciones
La autoexploración genital es la mejor manera de detectar cualquier anomalía testicular:
- Hay que hacer una exploración una vez al mes durante o después de la ducha con agua caliente.
- Cada testículo se tiene que explorar con las dos manos.
- Conviene recordar que el epidídimo (cuerpo de forma semilunar situado en la parte superior del testículo) no se tiene que confundir con una anomalía.
- Hay que hacer rodar suavemente cada testículo mientras se buscan pequeñas irregularidades, cambios de tamaño o dolor.
- Si se encuentra alguna anomalía hay que consultar el médico.
(Actuacions preventives en l’adolescència. Editado por el Departament de Salut. Generalitat de Catalunya, 2004; p.120)
3. Sistema locomotor
Gran parte de las anomalías estructurales de la columna y otros problemas ortopédicos en los pies, las rodillas y las caderas muy probablemente ya han estado detectados en épocas anteriores a la adolescencia. Otros pueden empeorar en la adolescencia, como la escoliosis.
Escoliosis
La escoliosis es una alteración de la columna frecuente en niños en edad escolar y adolescentes. Se trata de una desviación de la columna vertebral, consistente en una curvatura lateral y una rotación de la columna, y que no se corrige cuando se inclina el cuerpo hacia delante. La prevalencia oscila entre el 2 % y el 14 % dependiendo de los grados de desviación que se consideren, entre los 5 y los 19 grados. A partir de los 20 grados, se da entre el 0,2 % y el 0,3 %. Las escoliosis que aparecen a partir de los 10 años tienden a empeorar en el momento de crecimiento máximo. El 70 % se dan en chicas. Los grados de desviación marcan las intervenciones médicas, que pueden ir desde la observación con medidas para mejorar la postura corporal y gimnasia de espalda, natación para fortalecer la musculatura de la espalda y la utilización de varios tipos de fajas, hasta la cirugía.
Recomendaciones
- Es necesario que los padres o tutores observen sistemáticamente la espalda del adolescente para detectar cualquier anomalía.
- Hay que mantener el control anual de seguimiento por parte del equipo de salud, para facilitar la detección de posibles problemas de espalda.
- Hay que mantener el ejercicio físico para fortalecer la musculatura siguiendo las indicaciones del equipo de salud.
Actividad física ante los problemas de salud óseos y articulares
- También es necesaria una alimentación equilibrada de acuerdo con el grado de ejercicio físico que se realice, para evitar el sobrepeso y la obesidad.
Alimentación en la infancia y en la adolescencia
Actividad física en la adolescencia
- Si se hace necesaria la utilización de fajas rígidas, hay que llevarlas durante el tiempo indicado por el especialista, ya que, si se disminuye, la faja no produce el efecto protector y corrector deseado.
- El impacto en la vida del adolescente que utiliza faja puede provocar reacciones similares a cuando se diagnostica una enfermedad crónica, ya que la faja se tiene que llevar durante años.
4. Sistema endocrino
Obesidad
La obesidad constituye el trastorno nutricional más frecuente en la infancia y la adolescencia. La prevalencia de obesidad en España se sitúa en el 13,9 %, y de sobrepeso en el 12,4 %. La prevalencia más alta está en las edades comprendidas entre los 6 y los 13 años (Estudio Enkid, 2001). En Europa del Sur la prevalencia de sobrepeso-obesidad se sitúa alrededor del 15-25 %.
La obesidad se define por un exceso de grasa en el cuerpo, que se manifiesta con un peso excesivamente elevado teniendo en cuenta la edad, el sexo y la talla del adolescente. La forma indirecta más simple que se utiliza internacionalmente para valorar si existe normopeso, sobrepeso u obesidad es el índice de masa corporal (IMC). El IMC se puede calcular fácilmente: el peso en quilos se divide entre la talla en metros elevada al cuadrado. El resultado es un índice que se puede comparar con unas tablas estandardizadas por edad y sexo.
IMC en chicos adolescentes españoles
| EDAD |
SOBREPESO |
OBESIDAD |
|
9 10 11 12-13 14-16 17-18 |
20-21 21-23 22-24 23-25 24-27 26-28 |
Más de 21 Más de 23 Más de 24 Más de 25 Más de 27 Más de 28 |
Fuente: Frontera,P. Cabezuelo,G., 2005; p151
IMC en chicas adolescentes españolas
| EDAD |
SOBREPESO |
OBESIDAD |
|
9 10 11 12-13 14-16 17-18 |
20-22 21-23 22-25 23-26 25-27 26-28 |
Mes de 22 Mes de 23 Mes de 25 Mes de 26 Mes de 27 Mes de 28 |
Fuente: Frontera,P. Cabezuelo,G., 2005; p151
Se ha constatado un aumento progresivo de obesidad en las últimas dos décadas y se está de acuerdo en relacionar este aumento con los siguientes factores:
- Malos hábitos nutricionales. Disminución en consumo de frutas y verduras. Más consumo de comida rápida.
Recomendaciones para una alimentación saludable
- Más disponibilidad de alimentos. Una gran oferta de alimentos con una elevada aportación calórica.
Alimentación saludable / nutrientes
- Cambios en el estilo de vida: predominio del sedentarismo y disminución de la actividad física por parte de los niños y los adolescentes.
Actividad física en función de la situación de vida
La obesidad constituye un factor de riesgo para el desarrollo del adolescente porque favorece la aparición de complicaciones cardiovasculares, ortopédicas, respiratorias, digestivas, dermatológicas, neurológicas y endocrinas, además de los problemas psicosociales que puede provocar.
La consecuencia más importante es que la obesidad tiende a perpetuarse en la vida adulta. Esto, juntamente con la suma de otros factores de riesgo, puede llevar a las personas obesas a disminuir la esperanza de vida o a tener diferentes grados de invalidez. (García-Reyna, N.I., Gusinyer Canabal, S., 2005, p. 5-8).
El adolescente obeso tiene una gran carga psicológica y emocional, en una época del ciclo de vida en la que la construcción de su imagen corporal y su identidad personal y social ocupan gran parte de su energía. En el adolescente, la obesidad impacta en cada una de estas tareas, ya que tiende a tener una pobre imagen de sí mismo y a expresar sentimientos de inferioridad y de rechazo propio, al mismo tiempo que los recibe tanto por parte de adultos de su entorno como por parte de compañeros. Todos estos factores influyen negativamente en su desarrollo psicológico y social.
Recomendaciones
- La primera y más eficaz es la prevención de la obesidad en el adolescente en etapas anteriores, manteniendo un equilibrio óptimo entre una alimentación equilibrada y sana y la actividad física, tanto durante la infancia como en la adolescencia, así como reposar y dormir correctamente.
Alimentación en la infancia y en la adolescencia
Actividad física en la infancia y en la adolescencia
Reposar y dormir en función del grupo de edad y etapa de desarrollo
- Si existe sobrepeso, se recomienda recuperar el equilibrio entre ingesta y ejercicio físico, modificándolos los dos o, en función de los hábitos alimentarios que se tengan, si son adecuados, sólo hace falta aumentar el ejercicio físico. La enfermera del equipo de salud podrá aconsejar qué es más adecuado en cada caso.
- Si se tiene obesidad, se recomienda una intervención multidisciplinaria, con un enfoque completo desde un punto de vista físico y psicológico.
- Se recomienda modificar los hábitos de alimentación no sólo del adolescente sino de toda la familia, cuando ésta también comparta los hábitos poco saludables de alimentación.
Planificar una alimentación saludable
- Hay que aumentar gradualmente el ejercicio físico.
Actividad física ante las personas con problemas de obesidad
- Hay que potenciar las relaciones sociales y fortalecer la autoestima.
- Factores y conductas de protección en la adolescencia
2. Problemas de salud psicológicos En el estudio de la psicopatología en adolescentes, no es fácil delimitar qué es una conducta anormal, en una etapa caracterizada por la variabilidad y el cambio, y en la que también hay que tener en cuenta la importancia que adquiere la manera en la que esta conducta es percibida por el entorno del adolescente, ya sea la familia, la escuela, el entorno social o el propio adolescente. De estas diferentes visiones, pueden derivar repercusiones que finalmente pueden determinar que se hable o no de psicopatología. La información que dan los adultos de referencia sobre las conductas de los adolescentes y su propia tolerancia ante estas conductas, junto con las expectativas proyectadas en el adolescente, añaden más dificultades para determinar la existencia o no de trastornos psicológicos (Buendía, J. 1996, p. 21).
Es así especialmente en aquellas situaciones en las que la aparición de conductas etiquetadas como anormales son la expresión de otros conflictos del entorno, tanto sociales como familiares, ante los cuales el adolescente se da cuenta de que no tiene recursos personales suficientes para poder afrontarlos.
- Factores y conductas de riesgo en la adolescencia.
Especialmente en las sociedades desarrolladas y en menor medida en las no desarrolladas, el fenómeno de la globalización hace que se compartan, a partir de la influencia de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, mensajes sobre estilos de vida, comportamientos, valores, etc., no siempre saludables ni físicamente ni psicológicamente ni socialmente.
Son sociedades complejas en las que conviven multitud de mensajes contradictorios generados desde la propia sociedad plural, que parten de diferentes intereses e influyen directamente y de forma, frecuentemente, inconsciente en las acciones del día a día, los estilos de vida, las actitudes y, por extensión, los valores de las personas que a su vez forman parte de esta sociedad.
Los adolescentes son herederos de esta complejidad social y tienen que navegar en estas sociedades abiertas, en las que todo parece estar al alcance, tanto lo que los ayudará como lo que los hará tropezar. Esta navegación no se puede hacer sin guías que los ayuden a orientarse y al mismo tiempo los animen a ser aventureros conscientes de sus límites y de los riesgos del entorno.
Ante estas sociedades complejas, se hace necesario un análisis de las condiciones en las que día a día va viviendo el adolescente y como asimila la información y las influencias que recoge del entorno, ya que es a partir de este goteo cotidiano que el adolescente va configurando su vida. Para poder dar respuesta a las situaciones problemáticas de muchos adolescentes se hace necesario “entender, asumir y tener propuestas de futuro respecto a la propia vida adulta” (Buendía, J., 1996, p. 23).
El desarrollo de conductas desviadas o alteraciones emocionales durante la adolescencia se tiene que entender, pues, como consecuencia de un proceso en el que hay presentes tanto factores de riesgo como de protección. Algunos de estos factores son próximos en el contexto familiar y ambiental, y otros son más distantes (culturales, sociales) y actúan indirectamente. Cuando estos factores de protección permiten mantener un funcionamiento adaptativo a pesar de los factores de riesgo, la resiliencia, es decir la inmunidad o resistencia de este adolescente a desarrollar algún trastorno conductual o emocional, es más elevada.
La resiliencia no es una cuestión de fuerza o debilidad, sino que es un proceso de interacción constante entre el medio y la persona en el que caben mecanismos individuales y ambientales de vulnerabilidad y protección.
- Factores y conductas de protección en la adolescencia.
No hay que confundir cambios en el estado de ánimo y en las conductas de los adolescentes propios de la etapa evolutiva y que forman parte del aprendizaje emocional, cognitivo y conductual que tienen que hacer en este período. Estos cambios son fluctuantes, están relacionados con sus preocupaciones y las tensiones del entorno y pueden, incluso, ocasionar algunas dificultades en las familias en el momento de afrontarlos, pero en ningún caso implican un deterioro o una limitación importante en su rendimiento habitual, ni a nivel personal ni a nivel académico, social y familiar.
El equipo de salud es un buen apoyo para poder consultar, tanto para los adolescentes como para las familias o tutores. Ellos orientan sobre si lo que preocupa o se ha detectado puede hacer sospechar que haya un trastorno mental o son manifestaciones dentro de lo normal de las preocupaciones o conflictos que afectan tanto al adolescente como a la propia familia.
Todos los trastornos mentales requieren atención especializada por parte de los profesionales del área de salud mental infanto-juvenil:
1. Alteración de la conducta alimentaria
Anorexia
La anorexia es un trastorno psicológico más frecuente en chicas que en chicos, en una relación de nueve chicas por cada chico.
Características
- Pérdida importante de peso, superior al 15 % del peso ideal, teniendo en cuenta la edad y la altura. Esta pérdida de peso es buscada y mantenida por la adolescente.
- Hay una distorsión de la imagen corporal. La adolescente se ve gorda pese a estar muy delgada.
- Miedo muy intenso a ganar peso o a estar obesa.
- Amenorrea secundaria por la pérdida de peso.
Bulimia
La bulimia es un trastorno psicológico difícil de detectar, ya que la persona puede continuar con un peso dentro de la normalidad y mantener sus síntomas en secreto. La imagen de normalidad se ve contrastada por el elevado sufrimiento psicológico del adolescente y la tensión que vive por mantener una apariencia de normalidad en su funcionamiento social.
Características
- Preocupación exagerada por la silueta y el control de peso.
- Impulso que hace irresistible comer y comer, con sensación de pérdida de control ante la comida.
- Utilización de medidas para compensar la gran ingesta de alimentos, como por ejemplo vómitos, uso de laxantes o ejercicio físico exagerado. Los vómitos y el uso de laxantes de forma indiscriminada provocan la pérdida de substancias necesarias para un funcionamiento correcto del cuerpo, lo que puede provocar varias complicaciones orgánicas.
Recomendaciones
Las recomendaciones van dirigidas a la prevención, ya que tan pronto como se detecta el trastorno hay que buscar ayuda profesional en el ámbito de la salud mental.
- Hay que aumentar la resiliencia a partir de los factores de protección generales.
- Factores y conductas de protección en la adolescencia.
- Se tienen que evitar factores habitualmente presentes en los trastornos alimentarios como la baja autoestima y un contexto familiar excesivamente rígido, una elevada exigencia familiar y personal, miedo a equivocarse, miedo al fracaso.
- Es necesario fomentar una perspectiva crítica en relación con la equiparación entre delgadez y belleza, y la inconsciencia sobre el riesgo que conlleva el uso de dietas no controladas por profesionales de la salud y de otras medidas milagrosas para el control de peso. Hay que reforzar el cuidado y el respeto al propio cuerpo y la salud, a través de una alimentación equilibrada y un ejercicio físico adecuado.
- Hay que educar en valores intrínsecos de la persona (responsabilidad, confianza, respeto, capacidad de esfuerzo, generosidad, etc.) y en el reconocimiento de sus propias capacidades y habilidades y no en los valores exclusivamente estéticos y de apariencia.
- Es necesario mantener los horarios familiares de las comidas comunes, evitando platos y horarios especiales.
- Hay que evitar dietas severas o muy restrictivas y fomentar cambios hacia hábitos más saludables.
- Hay que evitar burlarse del aspecto físico de las personas con sobrepeso u obesas.
2. Depresión
Los estudios indican un aumento en la prevalencia de este trastorno, que se manifiesta con diferentes intensidades. No se tiene que confundir con las fluctuaciones normales del estado de ánimo del adolescente o el decaimiento que puede experimentar cuando tenga que adaptarse a una situación de vida desfavorable.
La depresión se caracteriza por una tristeza y una incapacidad para experimentar placer persistentes en el tiempo y que deterioran las relaciones sociales, escolares y laborales.
Entre las señales que pueden llevar a pensar en una depresión, siempre que sea más de una a la vez y duren un mínimo de dos semanas, hay irritabilidad, tristeza, pérdida de la capacidad de interesarse y disfrutar, bajada del rendimiento académico, pensamientos persistentes sobre la muerte, quejas corporales como dolor de cabeza o de barriga, pesimismo, apatía, culpabilidad excesiva, menosprecio personal, pérdida de hambre, pensamiento retardado, asilamiento social, insomnio o somnolencia, lentitud en los movimientos... Todas estas manifestaciones se tienen que entender como una forma de reaccionar en el contexto biográfico en el que vive y se desenvuelve el adolescente, los desencadenantes que se han podido producir y sus habilidades para afrontarlos.
La depresión no tiene que ser necesariamente un estado permanente. Especialmente cuando se habla de depresiones de intensidad leve y moderada se tienen que entender como una forma de estar, de reaccionar emocionalmente ante las adversidades de la vida; tienen un inicio y pueden tener un final.
Recomendaciones
Lo que ayuda a superar estos estados depresivos es aceptar a la persona que está emocionalmente deprimida y su entorno, vivirlo como un estado transitorio, pedir ayuda profesional, aceptar y comprometerse con la ayuda psicoterapéutica y afrontar los hechos de la vida que han influido en la precipitación del estado depresivo.
Las recomendaciones preventivas van encaminadas a aumentar la resiliencia a partir de los factores de protección generales. Hay que remarcar la importancia de la percepción de autoeficiencia y autoestima y las competencias sociales como factores individuales que favorecen la estabilidad emocional.
- Factores y conductas de protección en la adolescencia.
Depresión
3. Trastorno bipolar
El trastorno bipolar, también llamado trastorno maniacodepresivo, hace referencia a la alteración grave de los mecanismos biológicos que regulan el estado de ánimo. Fluctúa durante días, semanas o meses entre períodos de depresión intensa y períodos en los que el estado de ánimo es el contrario, las personas con este trastorno se manifiestan eufóricas, capaces de cualquier cosa, se involucran en multitud de proyectos, hablan en exceso, tienen menos necesidad de dormir, etc. Estas fases se llaman manía o hipomanía según la intensidad de los síntomas. Algunas personas presentan fases mixtas, en las que aparecen síntomas de depresión y euforia a la vez.
Actualmente se sabe que el trastorno bipolar tiene una base genética muy importante y que los factores ambientales actúan como factores precipitantes de la enfermedad, especialmente el uso de sustancias tóxicas como el cannabis.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que los antecedentes de la enfermedad en la familia pueden ser muy lejanos o desconocidos, y que también se producen mutaciones genéticas (cambios espontáneos en los genes), que explicarían la presencia de la enfermedad en personas sin antecedentes.
En función de la intensidad de los síntomas, existen tres tipos de trastorno:
- Trastorno bipolar tipo I. Se caracteriza por fases de manía y depresiones intensas, generalmente requiere hospitalización. En momentos de descompensación pueden aparecer delirios (interpretaciones muy distorsionadas de la realidad, fuera de la racionalidad, como creer que se tienen poderes especiales, etc.) e incluso alucinaciones (identificar a través de los sentidos percepciones sin la presencia de estímulos externos objetivos, como oír voces).
- Trastorno bipolar tipo II. Se caracteriza por depresiones intensas, pero con fases de euforia moderadas, llamadas hipomanías, que no suelen hacer necesario el ingreso hospitalario.
- Ciclotimia. Se caracteriza por fases de hipomanía y fases de depresión leve o moderada. Se puede dar el caso que personas con este trastorno no hayan consultado nunca el equipo de salud, porque no son conscientes que las fluctuaciones que tienen son un trastorno y tiene tratamiento. Fácilmente son vistos por los demás como unas personas inestables o lunáticas.
Las ideas de suicidio pueden aparecer en las fases de depresión y nunca se tienen que banalizar. El índice de suicidios entre las personas con trastorno bipolar es del 15 %. Las ideas de suicidio son un síntoma de la depresión, no es la persona quien está decidiendo, es la enfermedad, ya que cuando mejora la depresión, las ideas de suicidio desaparecen.
La evolución de la enfermedad con el tratamiento adecuado es buena, aunque es necesario detectarla precozmente, diagnosticarla adecuadamente en sus primeras fases, hacer el tratamiento sin abandonos tanto a nivel farmacológico como psicoterapéutico, consultar rápidamente el equipo de salud ante síntomas que puedan indicar una recaída y seguir seis recomendaciones básicas.
Recomendaciones
- Hay que aceptar la enfermedad y aprender a convivir con ella, tanto la persona como su entorno. La identidad de la persona va más allá de la enfermedad, el adolescente tiene que seguir creciendo. La vigilancia a distancia, centrada en la detección precoz de síntomas, se aconseja como actitud efectiva de la familia hacia el adolescente.
- Es conveniente seguir los consejos del equipo especializado en salud mental.
- Hay que tomar correctamente la medicación.
- No se debe consumir alcohol u otras drogas.
- Es necesario aprender a identificar síntomas de recaída (disminución de la necesidad de sueño, estar más activo de lo que es habitual y no cansarse, estar irritable y discutir con facilidad, hablar más o estar más bromista). En general, es recomendable desconfiar de los cambios anímicos y de actividad (tanto por exceso como por defecto), tanto el adolescente como la familia.
- Hay que seguir unos hábitos de vida regulares.
4. Trastorno esquizofrénico
Los estudios epidemiológicos indican que la esquizofrenia tiene una incidencia anual de 1 por 10.000 habitantes y una prevalencia en el 1 % de la población. La edad en la que se presenta es entre los 15 y los 35 años, con un 50 % en edades inferiores a los 25 y es muy infrecuente después de los 40.
La esquizofrenia es una enfermedad del cerebro en la que el funcionamiento de los circuitos cerebrales se ve alterado a partir del desequilibrio entre los neurotransmisores. Esto provoca que se alteren las funciones que rigen el pensamiento, las emociones, las percepciones y la conducta, lo que hace que la persona se desconecte de la realidad y tenga una visión distorsionada de ella. Los síntomas más evidentes son la presencia de alucinaciones, ideas delirantes, conductas extravagantes o, por el contrario, aislamiento social, inhibición y pensamiento empobrecido. La esquizofrenia afecta a la globalidad de la persona y altera todos sus ámbitos de desarrollo personal: social, académico, laboral y familiar.
Esquizofrenia
5. Trastorno disocial
Incluye un conjunto de alteraciones de conducta y alteraciones emocionales que son de cuatro a doce veces más frecuentes en chicos que en chicas. Se caracteriza por diferentes grupos de alteración conductual como:
- Conductas de oposición y desafío, y comportamiento hostil hacia las figuras de autoridad.
- Engaños y mentiras para conseguir un beneficio, y robos.
- Destrucción de propiedades, ya sea en la escuela o por la calle.
- Grave violación de normas (fugas de casa o de la escuela).
- Agresión a personas o animales (pelearse como medio habitual de hacerse valer, ser cruel con los animales).
Hay varios factores que pueden confluir que explican la aparición de este trastorno:
- Factores que pueden predisponer a él, ya sea por la existencia de otros trastornos psiquiátricos o por la presencia de retraso mental.
- Ambientes de privación económica, emocional o social. Más común en áreas urbanas que rurales.
- Familias con normas caóticas o negligentes, sin normas y con falta de supervisión familiar.
- Padres divorciados o separados que mantienen una mala relación y con falta de acuerdos en cuanto a la educación de los hijos.
- Padres con trastorno antisocial de la personalidad, dependencia alcohólica o de otros tóxicos.
- Exposición a la violencia, tanto en casa como en la sociedad en general (situaciones de abuso o maltrato, violencia en la calle, en el cine, en la televisión, en los videojuegos). La violencia fomenta la violencia.
Recomendaciones
Las recomendaciones van en la dirección de prevenir el trastorno:
- Hay que fomentar la participación de los adolescentes en actividades de grupo, ya sea en espacios culturales, de deporte o lúdicos, para promover comportamientos prosociales y de inserción social.
- Debe haber una supervisión familiar adecuada.
- Los padres tienen que establecer normas y límites claros, en un entorno de calidez relacional.
- En situaciones de divorcio o separación, hay que buscar el acuerdo en temas de educación de los hijos.
- Es necesaria una educación familiar contra la violencia.
- Factores y conductas de protección en la adolescencia
6. Otros trastornos psicológicos y psiquiátricos
Existen otros trastornos, como la ansiedad y los trastornos obsesivos compulsivos, que pueden impactar de una forma más o menos grave en la vida del adolescente y su familia, y que pueden modificar su presente y sus expectativas de futuro. En todas estas situaciones se hace necesaria la intervención de equipos especializados en salud mental infantil y juvenil para tratar al adolescente, facilitar su recuperación y orientar su futuro y el de su familia con expectativas de esperanza.
3. Problemas de salud derivados de la adopción de conductas de riesgoSe habla de conductas de riesgo cuando estas conductas ponen en peligro la salud física y psicológica del individuo o de los que lo rodean. Cuando un adolescente tiene una conducta arriesgada no suele ser de forma aislada, es muy probable que tenga otras.
- Factores y conductas de protección en la adolescencia
- Factores y conductas de riesgo en la adolescencia
1. Relaciones sexuales no seguras.
Enfermedades de transmisión sexual
Son enfermedades o infecciones de transmisión sexual (ETS o ITS) aquellas enfermedades, incluida la infección por VIH (sida), que se contagian de persona a persona a través de las relaciones sexuales con penetración sin protección, tanto anales como vaginales o de sexo oral.
Pese a que las ETS están en decadencia en los países desarrollados, no es así entre la población adolescente. La detección de una ETS en un adolescente puede ser una señal de alerta para descubrir otros problemas, como pueden ser otras conductas de riesgo, promiscuidad asociada a alteraciones afectivas, etc.
En las últimas décadas ha cambiado la forma como los adolescentes se relacionan sexualmente. Hay una tendencia a iniciar las relaciones más temprano y a alargar la edad en la que se formaliza una pareja. Consecuentemente hay un período más largo durante el cual los adolescentes pueden tener muchas parejas, de manera que se amplía el riesgo ante las ETS.
Las más frecuentes son, por un lado, la del virus del papiloma humano (VPH), un virus que infecta la piel y las mucosas. Se transmite sexualmente y afecta tanto a hombres como mujeres. Puede producir verrugas cutáneas, verrugas genitales y algunos tipos de cáncer. Su importancia radica en la relación con el cáncer de cérvix (cuello del útero), que es la séptima causa de muerte por cáncer entre las mujeres de todo el mundo.
Por el otro, la del virus del herpes simple, que provoca lesiones que van desde el enrojecimiento hasta la erosión, y no pasan desapercibidas, ya que son muy dolorosas.
Recomendaciones para padres y adolescentes
- Es necesario informar y educar a los adolescentes en relación con la salud psicosexual.
- Si se practican relaciones sexuales coitales, se recomienda la utilización del preservativo siempre, sin excepción.
- Con un solo contacto sexual sin protección se puede contraer una ETS.
- Además de la utilización del preservativo, es necesario seguir las normas de higiene corporal y lavarse las zonas genitales antes y después de la relación sexual.
- Todos los adolescentes tienen que estar vacunados de hepatitis B, ya que, aunque no es una ETS, se contagia igualmente a través de las relaciones sexuales. Si no están vacunados, pueden consultar su equipo de salud.
- Ante cualquier síntoma sospechoso de ETS se debe consultar el equipo de salud, la enfermera de la escuela, etc. La posible desaparición de la sintomatología sin tratamiento no indica que la infección haya desaparecido, ya que en algunas infecciones se dejan de hacer evidentes síntomas, pero los gérmenes se mantienen en el organismo y dañan otros órganos.
Embarazo
El embarazo en una adolescente, y especialmente antes de los 16 años, siempre se considera un embarazo de riesgo por las consecuencias perjudiciales que puede tener en la salud física, psicológica y social de la adolescente.
- Riesgos para la salud física
El cuerpo de la adolescente aún no está del todo preparado para la gestación, aún está cambiando y, a veces, acabando de crecer, la pelvis aún es inmadura y el parto por vía vaginal resulta peligroso.
- Riesgos para la salud psicológica
Desde un punto de vista psicológico, hay pocos adolescentes preparados para afrontar la maternidad y la paternidad. Lo que suele pasar es que se establece un conflicto de necesidades entre las de los padres adolescentes y las del hijo.
- Riesgos para la salud social
Los adolescentes no han terminado su proyecto de incorporación social, educativa o laboral, por lo tanto, no suelen ser autosuficientes para sacar adelante una familia, dependerán de la familia de uno u otro, en el mejor de los casos.
Las madres adolescentes tienen más riesgo de no completar su formación académica. Y el grado de formación académica es uno de los indicadores más seguros de la posibilidad de conseguir trabajo y de independencia económica.
Los padres adolescentes tienen más probabilidades de tener trabajos poco remunerados o de estar en el paro que los que han retrasado su paternidad.
- Riesgos para el feto/bebé
Existe riesgo de prematuridad o de bajo peso del bebé al nacer.
Los niños cuidados exclusivamente por la madre adolescente tienen más riesgo de tener problemas de salud, de conducta e, incluso, de maltratos.
No siempre están claros los riesgos complementarios al embarazo en la adolescencia, lo que sí es evidente es que la edad adecuada para conseguir una buena salud para la madre y el bebé es posterior a la adolescencia.
Embarazo en la adolescencia
El embarazo no deseado
Lo primero que se tiene que plantear una adolescente ante una situación de embarazo no deseado es qué hacer. Son muchos los interrogantes que se abren, demasiados para una adolescente que todavía está en proceso de maduración personal. Necesitará ayuda de adultos de referencia y de personal sociosanitario para que la puedan acompañar en el proceso de afrontar la situación y tomar decisiones. En este proceso también ocupan un lugar relevante la pareja y la familia. A veces la pareja puede ser que no quiera tomar parte, lo cual todavía deja la adolescente en una situación de más soledad.
Cuando no se quiere el embarazo, se abren las alternativas de dar el niño en adopción o la interrupción voluntaria del embarazo. Las dos se tienen que adecuar a la legislación vigente. Actualmente la legislación española permite la interrupción del embarazo en tres supuestos:
Transcripción del Código Penal Español
Según la ley orgánica 9/1985, del 5 de julio de reforma del artículo 417 bis del Código Penal:
- No será punible el aborto practicado por un médico, o bajo su dirección, en centro o establecimiento sanitario, público o privado, acreditado y con consentimiento expreso de la mujer embarazada, cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:
- Que sea necesario para evitar un grave peligro para la salud física o psíquica de la embarazada y así conste en un dictamen emitido con anterioridad a la intervención por un médico de la especialidad correspondiente, distinto de aquel bajo cuya dirección se practique el aborto. En caso de urgencia por riesgo vital para la gestante, podrá prescindirse del dictamen y del consentimiento expreso.
- Que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo de delito de violación del artículo 429, siempre que el aborto se practique dentro de las primeras doce semanas de gestación y que el mencionado hecho hubiese sido denunciado.
- Que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas, siempre que el aborto se practique dentro de las veintidós primeras semanas de gestación y que el dictamen, expresado con anterioridad a la práctica del aborto, sea emitido por dos especialistas del centro o establecimiento sanitario, público o privado, acreditado al efecto, y distintos de aquel por quien o bajo cuya dirección se practique el aborto.
- En los casos previstos en el número anterior, no será punible la conducta de la embarazada aún cuando la práctica del aborto no se realice en un centro o establecimiento público o privado acreditado o no se hayan emitido los dictámenes médicos exigidos.
Sea cual sea la decisión final, siempre se pasa por un proceso psicológico y emocional doloroso en el que son necesarios ayuda y apoyo en la mayoría de los casos de expertos. En el momento de la redacción de este apartado, en el estado español se está haciendo una nueva revisión de los supuestos sobre la interrupción voluntaria del embarazo que está en trámite parlamentario.
Recomendaciones para padres y adolescentes
- Se debe potenciar la educación afectiva y sexual.
- Es necesario educar en relación con los métodos anticonceptivos.
- Si se practican relaciones sexuales coitales, se recomienda la utilización del preservativo siempre, sin excepción.
- Se debe recordar que la marcha atrás o eyacular fuera tiene un alto riesgo de embarazo no deseado, motivo por el cual no se puede considerar un método anticonceptivo.
- Hay que reconocer las falsas creencias:
- “El embarazo es imposible la primera vez.”
- “Si después de hacerlo te lavas bien no te quedas embarazada.”
- “Si las relaciones se tienen de pie, no te quedas embarazada.”
- “El método de la marcha atrás no falla.”
- “Los métodos anticonceptivos disminuyen el placer.”
- Ante una sospecha de embarazo, hay que comunicarlo lo antes posible a los padres, a algún adulto de confianza o al equipo de salud, para afrontar de forma adecuada esta nueva situación de vida.
2. Accidentes de tráfico
En España los accidentes de tráfico son la primera causa de muerte en la adolescencia y en las edades comprendidas entre los 5 y los 35 años, según una estadística del Centro Nacional de Epidemiología del 2005. También es muy importante la proporción de discapacitados jóvenes, como consecuencia de los accidentes de tráfico.
Los factores que influyen en el riesgo de accidentes, ya sea en coche, moto o bicicleta, son:
- El consumo de alcohol y drogas ilegales.
- El exceso de velocidad.
- Otros comportamientos de riesgo en la conducción que conllevan distracción, como sintonizar la radio, hablar por el móvil, etc.
- La no utilización de elementos de seguridad: casco, cinturón...
Para la utilización de contramedidas que puedan evitar los factores de riesgo apuntados, hay que hacer la lectura inversa de los mismos puntos.
La recomendación principal, sin embargo, es abstenerse de tomar bebidas alcohólicas y sustancias tóxicas.
Que los adolescentes sepan estos riesgos es una condición necesaria pero no suficiente, ya que hay que favorecer actitudes y conductas de respeto a la salud y la vida.
3. Consumo de drogas
Tabaco
La edad media de inicio de consumo de tabaco en los países occidentales es de los 11 a los 15 años. En los países desarrollados, 8 de cada 10 adultos fumadores inició este hábito en la adolescencia (FAO).
La proporción de adolescentes fumadores que tienen padres fumadores es casi el doble en relación con los adolescentes fumadores que tienen padres no fumadores. Si los padres fuman, es más probable que los hijos fumen.
Hay una clara tendencia a que se iguale el consumo entre sexos.
El consumo de tabaco es una de las principales causas previsibles de mortalidad en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que unos 4,9 millones de defunciones anuales son consecuencia del consumo de tabaco y esta cifra se duplicará en dos decenios (OMS, 2003).
Hay que recordar que es más fácil no empezar a fumar que dejarlo después de haber empezado.
Tabaquismo
Alcohol
La sociedad actual tiene una alta permisividad ante el consumo de bebidas alcohólicas, disfruta de una alta aceptación social, lo que favorece un modelo social de permisividad que lleva a muchos jóvenes a hacer un uso inadecuado del alcohol.
La OMS recomienda la abstinencia absoluta de alcohol a los menores de 16 años.
El consumo de alcohol se inicia alrededor de los 14 años y frecuentemente en el ámbito familiar. Es habitual encontrar personas adultas con dependencia del alcohol que iniciaron su consumo entre los 9 y los 12 años.
La mayoría de adolescentes que consumen alcohol lo hacen durante los fines de semana.
Los motivos principales que los propios adolescentes indican que los llevan a beber son:
- Lo ven como una manera de alegrarse y pasarlo bien.
- Es un comportamiento que se impone desde el propio grupo de amigos, es una manera de sentir que se forma parte de él.
- Para buscar la desinhibición y perder la vergüenza.
- Consideran que es una conducta propia de los adultos, una manera de parecer mayores.
Recomendaciones
Las recomendaciones van en la dirección de prevenir el consumo:
- Hay que atender a los propios hábitos familiares para no fomentar la ingesta de alcohol en la adolescencia.
- Es necesario mantener una actitud crítica en relación con el consumo de alcohol y en relación con la influencia publicitaria.
- Hay que practicar algún deporte.
- Se tienen que potenciar los factores de protección y minimizar los factores de riesgo.
Otras drogas
En las sociedades occidentales y occidentalizadas la disponibilidad de sustancias generadoras de problemáticas, tanto sanitarias como sociales, tanto legales como no legales, es muy alta; este es el primer factor de riesgo para el consumo.
Actualmente la gran mayoría de adolescentes pasan su tiempo libre y de ocio fuera de casa, al margen del control de los adultos, especialmente durante el fin de semana, cuando buscan espacios de ocio juvenil (discotecas, bares...) que se acaban convirtiendo en ejes importantes para la socialización de una parte importante de adolescentes. Es en este contexto en el que el consumo de drogas puede convertirse en una actividad más para desinhibirse, formar parte del grupo, etc.
La adolescencia es un período de gran vulnerabilidad a las conductas de riesgo. Además de las características propias de esta época de cambio, hay que añadir tres factores importantes:
- Sensación de no ser vulnerables al peligro.
- Priorizan las gratificaciones inmediatas y viven centrados en el presente.
- Curiosidad por experimentar nuevas vivencias estimulantes y arriesgadas, que a su vez tienen valor de transgresión.
El hecho de que en alguna ocasión se consuma alguna droga no quiere decir necesariamente que se sea un adicto. Desde que un individuo tiene contacto con una droga hasta que se deriva un problema de adición, la persona pasa por una serie de cambios y de motivaciones durante los cuales sigue con oportunidades de alejarse de la droga. Estos momentos definen diferentes modelos de consumo:
- Consumo experimental
Se corresponde con un contacto inicial con la sustancia, a veces por presiones de grupo, por curiosidad, por transgresión. Frecuentemente se desconoce el efecto de la sustancia. En muchas ocasiones el uso queda restringido a estas primeras experiencias, especialmente en los casos en los que el adolescente dispone de potentes factores de protección internos y externos.
- Consumo ocasional
Se hace un uso intermitente de la sustancia, con períodos largos de abstinencia. Habitualmente se consume en grupo. El adolescente conoce los efectos y los quiere volver a experimentar.
- Consumo habitual
Significa un consumo frecuente de la droga. Este consumo puede llevar al consumo de otras drogas, según las características de la persona, los entornos en los que se mueve y la misma sustancia. La droga ya se utiliza tanto en situación de grupo como individualmente. Existe una falsa percepción de control sobre la droga, manifiestan que pueden abandonar el hábito cuando se lo propongan.
- Consumo compulsivo o dependiente
La persona necesita la sustancia y mantiene el consumo, pese a las consecuencias y complicaciones que le conlleva. El consumo interfiere en sus obligaciones. Se presentan síntomas de abstinencia cuando hace cierto tiempo que la persona no consume, variable según la sustancia. La persona consume para evitar estos síntomas de abstinencia.
Las drogas son presentes en las sociedades en las que los jóvenes se desenvuelven y en los ambientes donde se mueven, este es un hecho que no se puede eludir. La clave para poder convivir con esta situación de riesgo es la prevención, facilitando estrategias a los adolescentes para hacer frente a este riesgo.
Una vez fijados los consumos, será necesaria en la mayoría de los casos ayuda especializada de equipos de salud.
Esta prevención no es más que capacitar a los adolescentes para que puedan decidir su relación con las drogas, ya que tarde o temprano tendrán que decidir qué hacer.