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Información general

Descripción
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la esquizofrenia como un trastorno caracterizado por las distorsiones de la percepción, del pensamiento y de las emociones, lo que deteriora la capacidad de las personas de pensar, dominar las emociones, tomar decisiones y relacionarse con los demás, si bien no todas las alteraciones afectan por igual a todas las personas que sufren este trastorno. La esquizofrenia forma parte del grupo de las enfermedades mentales denominadas psicosis, juntamente con otros trastornos como el trastorno esquizotípico, el trastorno de ideas delirantes, los trastornos psicóticos agudos o los trastornos esquizoafectivos. Estas características son comunes a otros trastornos mentales, que conforman un grupo de cuadros clínicos denominados psicosis. Los trastornos psicóticos o psicosis se clasifican según los síntomas, la duración de éstos, la presencia de síntomas afectivos, la causa del trastorno, etc. Algunos de los trastornos psicóticos más frecuentes son: el trastorno esquizotípico, el trastorno esquizoafectivo, el trastorno esquizofreniforme, el trastorno de ideas delirantes o los trastornos psicóticos agudos. La esquizofrenia se considera el trastorno psicótico por excelencia. 

La esquizofrenia no se manifiesta de forma continuada sino en brotes o episodios, es decir, se pasan épocas de estabilización y épocas de crisis. Los momentos más críticos de la enfermedad son los de las fases activas o de recaída . Los síntomas de la esquizofrenia pueden incluir, entre otros, delirios, alucinaciones y pensamiento desorganizado en función de los tipos de enfermedad. 

Historia
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La palabra esquizofrenia viene del griego schizo, que significa ‘división’, y phrenos, que quiere decir ‘mente’.

Los primeros datos que pueden estar relacionados con la esquizofrenia son de 4.000 años antes de Cristo, en el Papiro Ebers. En el siglo I d.C. se encuentran referencias a este trastorno en los escritos de Areteo de Capadocia, médico griego que aportó importantes conocimientos al saber médico de aquella época.

 

El psiquiatra alemán Emil Kraepelin (1856-1926) identificó, entre sus enfermos, a un grupo que enfermaba a edades jóvenes y que presentaba diferentes síntomas: alucinaciones, movimientos anormales, pérdida de la voluntad, falta de emociones y aislamiento social. Al cuadro clínico que presentaban estos jóvenes, lo llamó dementia praecox (demencia precoz) y lo definió como un trastorno del cerebro diferente a otras formas de demencia que tienen lugar más tarde en la vida de las personas.

Fue el médico suizo Paul Eugen Bleuler (1857-1939) quien introdujo el nombre de esquizofrenia, y quien lo describió como una falta de interacción entre los procesos cognitivos y las percepciones, en un capítulo (Dementia praecox oder Gruppe der Schizophrenien) del libro Tratado de psiquiatría, del psiquiatra alemán Gustav Aschaffenburg, en el año 1911.

Klaus Conrad (1905-1961), psiquiatra alemán, publicó en 1954 La esquizofrenia incipiente, un trabajo aún hoy vigente donde distingue algunas de las fases del curso de la enfermedad.

A pesar de estos trabajos, no se disponía de una clasificación de los trastornos mentales unánimemente aceptada que permitiera identificar y unificar los criterios diagnósticos.

En 1893, el médico francés Jacques Bertillon presentó en Chicago la Bertillon Classification of Causes of Death (Clasificación Bertillon de las causas de muerte) en el Congreso del International Statistical Institute. Esta clasificación fue adoptada por numerosos países y, en sucesivas revisiones, se le han añadido las síntesis de las clasificaciones inglesa, alemana y suiza previamente existentes. En 1948, coincidiendo con la sexta revisión, la Organización Mundial de la Salud la adoptó con el nombre de Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-6, que es la sigla de su nombre en inglés: International Classification of Diseases). En 1952, y basándose en la ICD-6, la Asociación Americana de Psiquiatría publicó la primera edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-1, que es la sigla de su nombre en inglés: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Se trata de una clasificación de los trastornos mentales, con descripciones claras de las categorías diagnósticas, hecho que permite a los clínicos y a los investigadores diagnosticar, tratar, estudiar e intercambiar información. Des de aquel momento, se han ido generando nuevas versiones de cada una de las dos publicaciones y, actualmente, el ICD está en su décima revisión (ICD-10), mientras en 1997 se publicó la cuarta versión del DSM traducida al español (DSM-IVR), en la que el apartado 5 está dedicado a la esquizofrenia, juntamente con los otros trastornos psicóticos. El 18 de mayo de 2013 se publicó en inglés la quinta versión (DSM-V), con la esquizofrenia en el apartado 6; posteriormente se ha publicado también en español.


A pesar de que quedan muchas incógnitas por resolver sobre la esquizofrenia, en este momento se están produciendo importantes avances, tanto en lo que se refiere a la prevención como al tratamiento médico y farmacológico, y a las terapias psicosociales.

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Etiologia
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En la actualidad no hay una certeza absoluta en cuanto a las causas que originan la aparición de la esquizofrenia. Hay tantos factores que influyen en los sentimientos y la conducta que es difícil deducir qué factor o combinación de factores produce los síntomas. 
  1. Factores predisponentes
  2. Factores desencadenantes

Muchas enfermedades, como las cardíacas, son el resultado de la interacción de factores diversos y es posible que éste sea también el caso de la esquizofrenia. Actualmente se están utilizando todas las herramientas de la investigación biomédica moderna para aclarar qué papel juegan en el desarrollo de la esquizofrenia los genes, los trastornos bioquímicos, las alteraciones estructurales cerebrales, las alteraciones y las complicaciones en el parto, los trastornos y los sufrimientos psicológicos en la infancia o el consumo de drogas y de sustancias psicotrópicas, entre otras. Pero cabe destacar que ninguno de estos posibles factores por sí solo ha demostrado ser el único y definitivo desencadenante de la esquizofrenia. 

Hay muchos autores que hablan de una serie de factores que pueden ser predisponentes (factores que disponen anticipadamente a una persona a contraer una enfermedad determinada) a tener la enfermedad y de otros factores que se consideran desencadenantes (factores que provocan la aparición de la enfermedad o trastorno).

Ante la mayor incidencia de la aparición de la enfermedad en la época de la adolescencia, se considera esta franja de edad de especial vulnerabilidad, y los cambios físicos y hormonales de la pubertad se consideran elementos desestabilizadores en personas predispuestas a sufrir una esquizofrenia.

 

  1. Factores predisponentes 


    Es decir, factores que disponen anticipadamente a la persona a tener esquizofrenia.

    1. Genéticos

      Los genes son elementos biológicos mediante los cuales los padres transmiten sus características a los hijos. Los estudios científicos sugieren que determinadas familias tienen una predisposición a tener esquizofrenia, hecho que aumenta el riesgo de que sus miembros la sufran. Esto no significa que toda persona que tenga un familiar de primer grado con esquizofrenia necesariamente vaya a tener la enfermedad, sino que esta probabilidad se incrementa en un 10 %.

    2. Bioquímicos 

      En estudios del cerebro de personas diagnosticadas de esquizofrenia se ha encontrado un funcionamiento defectuoso de los circuitos cerebrales y un desequilibrio de algunos de los neurotransmisores (sustancias que transmiten información entre las neuronas en el cerebro). No obstante, todavía no se conoce si estos desequilibrios de los neurotransmisores son causa o efecto de la esquizofrenia.

      Uno de estos neurotransmisores es la dopamina, cuyo exceso podría afectar a algunas de las funciones que rigen el pensamiento, las emociones y la conducta. Otros neurotransmisores que pueden verse alterados son la serotonina, el glutamato y la noradrenalina.

    3. Alteraciones estructurales cerebrales 

      Las imágenes obtenidas mediante técnicas como la resonancia magnética funcional o la tomografía computada craneal (TC) han permitido identificar una serie de áreas del cerebro con alteraciones estructurales que se asocian a la enfermedad.

    4. Alteraciones prenatales o durante el parto 

      Los resultados de algunas investigaciones identifican los problemas en el embarazo, como son las infecciones víricas prenatales o la malnutrición intrauterina, como factores predisponentes a la aparición de esquizofrenia en edades jóvenes.

    5. Trastornos y sufrimientos psicológicos en la infancia 

      Las situaciones vividas en la infancia tienen una importancia relevante en el desarrollo psicológico de la persona. Si las experiencias vividas por el pequeño son de sufrimiento, como las situaciones de maltrato psicológico o físico, las relaciones no funcionales o la propia aparición de trastornos mentales, pueden predisponer en la época adulta a la esquizofrenia.
       
  2.  Factores desencadenantes



    Es decir, factores que provocan la aparición de la esquizofrenia.

    1. Consumo de drogas y sustancias psicotrópicas 

      Se habla de drogas en referencia a cualquier sustancia psicoactiva y que, por lo tanto, es capaz de provocar la modificación de la conducta de la persona, de su estado de ánimo, de sus sensaciones y de la capacidad de percepción de los sentidos, lo que indica que su consumo incide directamente en el sistema nervioso central.

      Según el tipo de sustancia, producirá en el sistema nervioso central un determinado efecto que comportará diferentes alteraciones en el estado mental de la persona que las consume. Puede haber un enlentecimiento de la actividad cerebral (sustancias depresoras), una activación de las funciones cerebrales (sustancias estimulantes) o una alteración de las percepciones sensoriales (sustancias alucinógenas). 

      El consumo de cocaína o alucinógenos, ya sea de forma esporádica o continuada, es considerado de gran peligrosidad en cuanto a desarrollo de la esquizofrenia.

      El cannabis es la droga ilegal más utilizada por la gente joven y la que más precozmente comienzan a consumir los adolescentes, grupo de edad especialmente vulnerable a desencadenar la esquizofrenia. La relación entre el consumo de cannabis y los efectos nocivos agudos y crónicos sobre la salud mental está muy referenciada, y evidenciada en los estudios y en la práctica clínica.

    2.  Estresantes vitales y el modelo de la vulnerabilidad y el estrés 

      Uno de los modelos explicativos del porqué de la aparición de la esquizofrenia en una determinada persona es el modelo de la vulnerabilidad y el estrés, en que se postula la teoría según la cual, para presentar una esquizofrenia, se asocian ciertos factores de riesgo: una vulnerabilidad biológica previa (hereditaria, genética o adquirida), más otros factores de cariz psicológico de la persona y la influencia de factores ambientales de su entorno. 

      La predisposición individual generada por la confluencia de estos tres factores (biológicos, psicológicos y ambientales) no constituye la única condición para desencadenar una esquizofrenia, sino que también hay que añadir una carga emotiva que genere estrés. Una carga emocional suplementaria, que puede significar una exigencia excesiva para una persona vulnerable, puede llevarla a desarrollar una esquizofrenia. Esta carga emocional puede estar generada por acontecimientos estresantes de la vida, tanto si son negativos (la muerte de una persona cercana, la pérdida del lugar de trabajo) como positivos (nacimiento de un hijo, una boda, una mejora sustancial de la situación social, etc.), ya que los dos tipos de acontecimientos conllevan un nivel importante de estrés.

 

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Epidemiologia
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La prevalencia de la esquizofrenia a lo largo de la vida es variable, los resultados de la mayor parte de los estudios establecen globalmente una media ligeramente inferior a 1 caso por cada 100 habitantes. El trastorno parece tener una distribución uniforme en todo el mundo, cosa que representa en Cataluña más de 60.000 personas. 

  • El estudio multicéntrico llevado a cabo en el año 1997 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó las ratios de incidencia en ocho lugares de siete países y la publicación del informe preliminar muestra una incidencia de esquizofrenia anual de 7 a 14 personas por 100.000 habitantes.
  • No hay diferencias estadísticas importantes en cuanto al sexo ni al nivel cultural o social para desarrollar la enfermedad, a pesar de que las situaciones de marginación social pueden contribuir a hacer que se desencadene uno de sus episodios.
  • La aparición de los primeros episodios psicóticos afecta principalmente en etapas precoces de la vida, es decir, en la adolescencia y la juventud (entre los 16 y los 25 años).

Tipos
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Según el predominio de unos síntomas u otros, el diagnóstico de esquizofrenia llevará un apellido:

1. Esquizofrenia paranoide, 2. Esquizofrenia desorganizada o hebefrenia, 3. Esquizofrenia catatónica, 4. Esquizofrenia indiferenciada, 5. Esquizofrenia residual, 6. Esquizofrenia simple.

 

1. Esquizofreniaparanoide

La esquizofrenia paranoide es el tipo más frecuente de esquizofrenia. En el cuadro clínico predominan los síntomas alucinatorios auditivos y las ideas delirantes de persecución y autoreferencia, es decir, la persona cree que la gente habla y murmura sobre ella. La persona se vuelve extremadamente desconfiada y cree que sus pensamientos, sentimientos y actos son conocidos y controlados por los demás. Pueden aparecer ideas celotípicas relacionadas con las personas del entorno más cercano, e ideas de grandeza y superioridad, que hacen que la persona se sienta el centro de todo lo que sucede.

El contenido de los delirios a menudo tiene que ver con temas esotéricos, religiosos o de ciencia ficción. Las alucinaciones auditivas y/o visuales están relacionadas con el contenido del delirio; así pues, si el tema del delirio es de contenido místico y religioso, podría ser que las voces alucinatorias que la persona oye le dijeran que ha sido escogida entre los creyentes para llevar a cabo una determinada misión y que las órdenes se refirieran a la manera de hacerlo. Las alucinaciones auditivas también pueden ser sin contenido verbal, es decir, ruidos de silbidos, golpes, risas o rumores.


2. Esquizofrenia desorganizada o hebefrenia

En este tipo de esquizofrenia destaca el habla y la conducta infantil, desorganizada, y el afecto plano (estado de ánimo que no refleja ninguna emoción) o inapropiado; por ejemplo, la persona puede reír cuando se le da una mala noticia, o sin motivo aparente. Destaca también una desinhibición de los sentimientos, es decir, que en determinadas situaciones la persona exterioriza desmesuradamente las respuestas afectivas.

Las ideas delirantes y las alucinaciones son transitorias, es decir, que no se mantienen todo el tiempo. Las personas afectadas suelen mostrar falta de interés y poca participación en lo que les rodea. Pueden presentar demandas y quejas de malestares físicos sin una alteración orgánica objetiva. En algunos casos, repiten de forma incontrolada frases o sonidos repetitivos (tics vocales).


3. Esquizofrenia catatónica

En la esquizofrenia catatónica predomina la inmovilidad, la conducta motora puede ser muy variable. La persona pasa de situaciones en las que está totalmente inhibida o paralizada a otras en las que tiene mucha movilidad, o bien de la obediencia automática a las órdenes a la ausencia de respuesta. La persona afectada por este tipo de esquizofrenia no reacciona ante los intentos de establecer contacto con ella; así, se puede apreciar como la expresión de la cara se mantiene inmóvil e inexpresiva, sin ningún tipo de gesticulación. A menudo presentan movimientos no controlados, constantes y/o repetitivos (automatismos). La persona no tiene expresividad verbal, es decir, puede no hablar o no contestar cuando se le pregunta algo. 


4. Esquizofrenia indiferenciada

Es una categoría inespecífica en que se mezclan todos los síntomas de los otros tipos de esquizofrenia (paranoide, hebefrénica y catatónica), sin que predomine ningún tipo de síntoma por encima de los demás.

 

5. Esquizofrenia residual

Este tipo de esquizofrenia se da en personas que llevan mucho tiempo conviviendo con la enfermedad y que tienen un importante deterioro de sus funciones, con signos persistentes de alteración. Destacan los síntomas de cariz negativa


6. Esquizofrenia simple

Es un tipo de esquizofrenia poco frecuente, y una de sus características principales es el comportamiento poco convencional o extravagante y llamativo de la persona afectada, que a veces viste de forma exagerada o inapropiada. Debido a la pérdida de interés por el entorno social puede llegar a una situación de marginación. Los síntomas negativos tienen un papel predominante en esta forma de esquizofrenia. No hay evidencia de alucinaciones ni de ideas delirantes.

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Última modificación: 24/04/17 12:38h

Comentarios

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Ricard Tolosa Pericàs 07 de Enero de 2022
A partir de la llei 8/2021 el concepte d'incapacitació ha sofert variacions, en el sentit de que no per tenir una discapacitat, la capacitat legal es pugui anul.lar en favor d'un tutor. Potser cal matisar el redactat.
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Infermera virtual 14 de Enero de 2022
Hola Ricard,
Gràcies pel teu comentari, passem aquest contingut a revisió.
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