- Según la etapa del ciclo vital
- Otras situaciones de vida
1. Según la etapa del ciclo vital1. La actividad física en la infancia
La etapa de la infancia se caracteriza por una rápida y constante evolución de las cualidades de la persona. Las diferencias en cuanto a las cualidades físicas (resistencia, fuerza, velocidad y flexibilidad) de los niños y de las niñas son insignificantes, o sea, que evolucionan de una forma muy similar, aunque normalmente las niñas llegan a la adolescencia antes que los niños.
Se debe favorecer que los niños y las niñas lleven un estilo de vida activo, de esta manera aprenderán por ellos mismos a usar las diferentes posibilidades que ofrece el cuerpo respecto al movimiento (actividad física). Así pues, se puede considerar que durante la infancia los niños y las niñas hacen actividad física saludable por sí mismos, sin necesidad de programar una serie de ejercicios para mejorar las cualidades físicas.
En esta etapa se puede hablar de edad cronológica, que es el tiempo desde que el niño o la niña nace, y de edad biológica, que es el desarrollo físico del niño o la niña en un momento determinado. Pese a que cuando se habla de edad siempre se hace referencia a la cronológica, hay que tener también en cuenta la biológica, ya que es la que determina el desarrollo del niño.
Por ejemplo, el hecho que un niño aprenda a caminar a los diez meses y otro a los catorce puede ser porque el primero está más desarrollado, esto es, en la misma edad cronológica hay una mayor edad biológica.
- El recién nacido
En el recién nacido, la mayoría de cualidades o habilidades son reflejas, es decir, actitudes que ejecuta de manera irracional. La mayoría de estos reflejos, los pierde al cabo de pocos meses. Por ejemplo, el reflejo de succión (que le permite mamar) o el de coger (cuando se le pone un dedo en la palma de la mano, la cierra).
- Del nacimiento al primer año
Durante el primer año, el niño va perdiendo progresivamente los reflejos, aprende a hacer movimientos sencillos (controlar la flexión y la extensión de las extremidades), evoluciona en cuanto a los medios de locomoción (mantiene la cabeza derecha, se sienta, gatea, se aguanta de pie, se desplaza de pie apoyándose con una mano, etc.).
- Del primer al segundo año
Normalmente, el niño aprende a caminar entre los doce y los catorce meses. A lo largo de este año, mejora la técnica de caminar, aprende a subir escaleras (primero con los pies juntos y cogiéndose con las manos y después sin pies juntos y sin cogerse). Incluso, a partir del año y medio, es capaz de dar una patada al balón sin caer.
- Entre el segundo y el tercer año
En este período aprende a saltar (primero con una pierna, después con las dos y finalmente con el impulso de los brazos), a arrojar objetos con las manos (primero sin impulso, después con el impulso del tronco y las piernas y finalmente con una mano). Generalmente a partir de los tres años puede correr sin problemas.
- De los cuatro a los cinco años
En esta edad mejora mucho el equilibrio y la fuerza y aprende a frenar bruscamente y a girar de manera inmediata. También aprende a bajar escaleras, primero con las dos piernas y después alternándolas, y es capaz de hacer un salto de una forma relativamente similar a como lo hace un adulto.
- A partir de los seis años
A partir de esta edad los niños y las niñas son capaces de hacer la mayoría de actividades básicas de una manera similar a la de un adulto (correr, lanzar objetos, etc.), a pesar de que sus cualidades físicas, la evolución corporal y la experiencia están aún muy lejos de las de una persona adulta.
EN LA INFANCIA SE DEBE FAVORECER LA ACTIVIDAD FÍSICA ESPONTÁNEA; DURANTE LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS TIENDEN A HACER ACTIVIDAD FÍSICA SUFICIENTE POR ELLOS MISMOS.
Infancia
2. La actividad física en la adolescencia
La adolescencia es la etapa en que las cualidades físicas evolucionan de forma más significativa. De las cuatro cualidades físicas básicas, la resistencia, la fuerza y la velocidad mejoran mucho, mientras que la flexibilidad tiende a empeorar.
Como norma general, las chicas llegan a esta etapa del ciclo vital antes que los chicos. Es entonces cuando se producen la mayor parte de diferencias entre un sexo y el otro en cuanto a las cualidades físicas (los chicos suelen tener más desarrollada la fuerza, la resistencia y la velocidad, y las chicas, la flexibilidad), sobre todo por los cambios hormonales (las hormonas masculinas o andrógenos –los hombres segregan más que las mujeres–, como la testosterona, ayudan a desarrollar la musculatura) y la composición corporal (las mujeres suelen tener un mayor porcentaje de grasa corporal que los hombres).
La actividad física que se lleva a cabo durante la adolescencia es muy importante para la salud, tanto a corto plazo, por ejemplo para evitar la obesidad infantil, como a largo plazo, ya que produce una mayor densidad ósea que puede disminuir el riesgo de aparición de osteoporosis. En esta etapa es esencial hacer actividad física a menudo (media hora o una hora todos los días) a intensidad moderada o vigorosa, lo que los adolescentes pueden hacer de manera espontánea, a través de juegos con los amigos y con las actividades deportivas que más les gusten. Ello implica hacer normalmente actividades físicas generales que requieren tanto el metabolismo aeróbico como el anaeróbico.
Actualmente la actividad física que hacen la mayoría de los adolescentes es insuficiente, lo que favorece la aparición de problemas de salud como son el asma o la obesidad. Es por ello que, si no se hace suficiente actividad, es responsabilidad de los padres apuntar a los niños y las niñas a centros recreativos o actividades deportivas extraescolares (ejercicio físico formal).
Los beneficios de la actividad física regular en adolescentes son los siguientes:
- Mejora la fuerza, la velocidad y la resistencia.
- Favorece el desarrollo óseo y muscular.
- Ayuda a controlar el peso corporal.
- Puede mejorar la presión sanguínea y los niveles de colesterol.
- Tiene beneficios psicológicos (disminuye el estrés y la ansiedad, y mejora la autoestima).
- Tiene beneficios sociales (ayuda a relacionarse, mejora la apariencia, etc.).
- Ayuda a adoptar unos hábitos saludables.
Es preciso tener en cuenta que los adolescentes pueden hacer ejercicio físico vigoroso de manera espontánea sin que la salud se vea comprometida, pero se debe evitar el entrenamiento excesivo, ya que si se provoca una alteración corporal en esta etapa del ciclo vital puede repercutir en el futuro. Así pues, el entrenamiento en esta edad debe dirigirse más dirigido al aprendizaje del deporte (la técnica, táctica, etc.) que a la mejora de las cualidades físicas (se puede intentar mejorar las cualidades físicas, pero no de manera excesiva).
EN LA ADOLESCENCIA SE DEBE FAVORECER EL ESTILO DE VIDA ACTIVO. LOS CHICOS Y LAS CHICAS DEBEN HACER ACTIVIDADES FÍSICAS A MENUDO EN SU TIEMPO LIBRE. SI ES INSUFICIENTE, LOS PADRES DEBEN ENCARGARSE DE APUNTARLOS A ACTIVIDADES DEPORTIVAS.
Adolescencia
3. La actividad física en la adultez
Puesto que la adultez comprende un margen grande de edades, se puede dividir en dos grupos para hacer un análisis más ajustado. Siempre es preciso tener en cuenta que la edad que se marca como referencia no es un punto fijo en que se producen unos determinados cambios, sino que estas modificaciones se producen de manera progresiva a lo largo del tiempo.
Las etapas son las siguientes: desde el final de la adolescencia hasta los treinta y cinco años (etapa en que la resistencia, la fuerza y la velocidad se encuentran en su rendimiento óptimo) y desde los treinta y cinco años hasta la vejez (etapa en que las cualidades físicas tienen tendencia a aminorar de manera significativa).
- Desde el final de la adolescencia hasta los treinta y cinco años
Esta etapa se caracteriza por ser el período de tiempo en que el ser humano tiene las cualidades físicas (excepto la flexibilidad) más desarrolladas. La persona puede hacer actividad física vigorosa muy a menudo sin que su salud se vea perjudicada. Los niveles de fuerza, velocidad y resistencia son muy elevados (siempre y cuando haga actividad física constantemente). Así pues, es la edad ideal para hacer deporte de competición.
Se puede considerar que la situación ideal para mantener una actividad física saludable es hacer actividad física moderada o vigorosa media hora o una hora al día entre tres y cinco días por semana, en el caso de una persona físicamente activa. Si una persona quiere comenzar a hacer ejercicio físico después de haber estado inactivo durante un largo período de tiempo tendrá que comenzar por una actividad física ligera.
En esta etapa el estilo de vida acostumbra a ser activo, a pesar de que normalmente para alcanzar la actividad física saludable es necesario hacer ejercicio físico, generalmente formal, ya que es difícil hacer treinta minutos o una hora de actividad física moderada o vigorosa sólo con las actividades diarias habituales.
La persona está preparada tanto para hacer actividades físicas aeróbicas como anaeróbicas, ya sea generales o analíticas; normalmente el tipo de requerimiento energético dependerá de la actividad física que se haya decidido hacer.
Por ejemplo, una persona que juega a menudo a baloncesto trabaja muy a menudo el sistema anaeróbico, mientras que la persona que sale a patinar utiliza sobre todo el aeróbico (y ambos llevarán a cabo un trabajo general), mientras que la persona que hace musculación hace un trabajo analítico. Una de las ventajas de esta etapa es que hay un gran abanico de posibilidades a la hora de elegir un ejercicio físico, ya que el organismo está bien preparado para soportar muchos tipos de esfuerzo.
La mayor parte de las personas que se encuentra dentro de esta etapa puede tener como objetivo el wellness, el fitness y el rendimiento.
- Desde los treinta y cinco años hasta la vejez
En esta etapa todas las cualidades físicas van disminuyendo progresivamente, y el organismo va perdiendo paulatinamente su capacidad para hacer ejercicio físico a intensidad vigorosa de forma segura (aparte de tener menos capacidad física, aumentan las posibilidades de lesión si se hace ejercicio físico vigoroso). Las personas que hayan hecho anteriormente actividad física saludable y que la continúen practicando a lo largo de esta etapa conseguirán mantener las cualidades físicas más en forma, lo cual les ayudará considerablemente para prevenir problemas de salud (artrosis, osteoporosis, obesidad, dolores de espalda, etc.).
En este caso, para mantener una actividad física saludable, se recomienda un mínimo de treinta minutos al día (o bien tres cuartos de hora o una hora entre tres y cinco días por semana) de actividad física a intensidad ligera o moderada, en el caso de una persona que no sufra ningún problema de salud.
Normalmente en esta etapa, el estilo de vida es muy poco activo; muchas personas han encontrado un trabajo fijo, las actividades de ocio implican cada vez menos la actividad física, etc. También es la etapa en que aparecen buena parte de los problemas de salud relacionados con la inactividad física, como por ejemplo los dolores de espalda. Por ello, muy a menudo es preciso modificar las actividades de la vida diaria o crear otras para practicar actividad física saludable, es decir, que seguramente será imprescindible el ejercicio físico formal.
En esta etapa se tienen que favorecer las actividades físicas generales, mientras que las analíticas es preciso reservarlas para trabajar algunas necesidades específicas (para recuperar una lesión, para corregir una descompensación muscular causada por una mala postura, etc.). Siempre que se pueda, se tienen que favorecer los trabajos en que predomine claramente el metabolismo aeróbico, ya que el anaeróbico puede provocar que la actividad física se haga a una intensidad excesiva.
En esta edad se deben intentar llevar a cabo actividades físicas que favorezcan el bienestar (wellness), ejercicio suficiente para alcanzar los parámetros de actividad física saludable. También es cierto que hay personas que no sólo esperan que la actividad física les proporcione bienestar, sino que también buscan una mayor funcionalidad, una buena imagen corporal, etc. En este caso, también es una buena etapa para estar en forma (fitness).
Adultez
4. La actividad física en la vejez
Al igual que pasa entre la adolescencia y la adultez, no se puede decidir la edad exacta en que una persona pasa de la adultez a la vejez, porque se trata de un proceso progresivo que depende de cada uno. A pesar de ello, en el caso del ejercicio físico, se considera que este cambio llega en la jubilación (sesenta y cinco años), ya que se producen muchos cambios en el estilo de vida debido a la parada del trabajo (el tiempo libre aumenta mucho).
En cuanto a las cualidades físicas, durante la vejez se acentúa su disminución, lo que también conlleva una pérdida funcional importante. Aparte de eso, aumenta la probabilidad de sufrir problemas de salud, por lo que la actividad física rehabilitadora puede ser a menudo útil durante esta etapa.
Puesto que en esta etapa la mayoría de personas tiene bastante tiempo libre, se recomienda reservar un rato todos los días para hacer un poco de ejercicio físico formal dirigido sobre todo a mejorar la resistencia, la fuerza y la flexibilidad, de forma general, mediante ejercicios aeróbicos. Por ejemplo, se puede hacer en un gimnasio, en una asociación de danza, etc., ya que esto permite pasar el tiempo, relacionarse con otras personas y, además, estar bajo la supervisión de un profesional. Por otra parte, una actividad física muy beneficiosa para las personas de la tercera edad, y que se puede hacer sin supervisión, es caminar.
Es recomendable hacer actividad física ligera o moderada todos los días entre un cuarto de hora y una hora. Hay que tener en cuenta que hay tareas diarias generalmente de intensidad insignificante (las tareas del hogar) que para una persona de la tercera edad pueden suponer un nivel ligero o moderado de actividad física, así que algunas de estas actividades se pueden incluir dentro de las necesidades diarias de actividad física.
Así pues, el objetivo de una persona de la tercera edad en cuanto a la actividad física debe ser el bienestar (wellness), a pesar de que la persona que ha llevado un estilo de vida activo anteriormente también puede hacer fitness. En esta edad también es habitual sufrir problemas de salud (más a menudo que en etapas anteriores), por lo que en algunos casos tiene mucha importancia la actividad física rehabilitadora.
Vejez
Actividad física según la etapa del ciclo vital
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Infancia |
Rápida evolución de las cualidades físicas. Casi no hay diferencia entre niños y niñas. Las niñas llegan antes a la adolescencia. |
El nivel de les cualidades físicas disminuye significativamente, lo que provoca una pérdida funcional importante. |
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Adolescencia |
Rápida evolución de las cualidades físicas. Mejora la resistencia, la fuerza y la velocidad, y empeora la flexibilidad. Gran diferencia entre las cualidades físicas de chicos y chicas. |
Actividad física espontánea. Actividades deportivas. 30-60 minutos diarios. Intensidad moderada y vigorosa. Ejercicios generales. Metabolismo aeróbico y anaeróbico. Actividad física y ejercicio físico formal e informal. |
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Adultez. Del final de la adolescencia hasta los 35 años |
La resistencia, la fuerza y la velocidad se encuentran en los niveles más altos. Etapa ideal para practicar deportes a nivel competitivo. |
30-60 minutos entre 3 y 5 días por semana. Intensidad ligera, moderada y vigorosa. Ejercicios generales y analíticos. Metabolismo aeróbico y anaeróbico. Actividad física y ejercicio físico formal e informal. Wellness, fitness y rendimiento. |
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Adultez. De los 35 años hasta la vejez |
El nivel de todas las cualidades físicas disminuye progresivamente. |
30 minutos cada día o 45-60 minutos 3-5 días por semana. Intensidad ligera y moderada. Ejercicios generales. Metabolismo aeróbico. Actividad física y ejercicio físico formal y informal. Wellness y fitness. |
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Vejez
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El nivel de les cualidades físicas disminuye significativamente, lo que provoca una pérdida funcional importante.
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15-60 minutos cada día. Intensidad ligera y moderada. Ejercicios generales. Metabolismo aeróbico. Actividad física y ejercicio físico formal e informal. Sobre todo wellness, y en los primeros años de la vejez también fitness. |
2. Otras situaciones de vidaEn este apartado se hace referencia a dos situaciones que hay que tener en cuenta a la hora de hacer actividad física. Puesto que las dos se encuentran dentro de la etapa de la adultez, es preciso tener presente que muchas veces se podrán seguir los parámetros marcados para esta etapa del ciclo vital. Se trata del embarazo, situación en que la mujer experimenta unos cambios en el organismo muy significativos que hacen necesario un tipo de ejercicio físico adaptado a esta situación, y la menopausia y la andropausia, ya que se producen una serie de cambios corporales que es preciso conocer, pero, en cuanto a la actividad física recomendada, no se modifican los parámetros en relación al período entre los treinta y cinco años y la vejez.
1. El embarazo
A pesar de que el embarazo supone un gran número de cambios a nivel físico, se puede hacer actividad física durante todo el proceso de embarazo, aunque la intensidad debe ser ligera o moderada (a medida que avanza el embarazo la intensidad de la actividad física debe tender a disminuir). En esta etapa el objetivo de la actividad física es preservar la salud de la mujer durante todo el proceso. Esto, además de aportar todos los beneficios que pueda tener para cualquier persona, también ayuda a prevenir un aumento excesivo de peso, los dolores de espalda, la aparición de varices o el estreñimiento, entre otros, y a favorecer su posterior recuperación (después del parto).
En el caso de que la mujer ya practicase actividad física habitualmente antes del embarazo, hay que procurar que continúe haciendo la misma actividad (puede disminuir la duración y la intensidad), pero si comporta algún peligro (caída, impactos repetidos, movimientos bruscos, etc.) es mejor cambiarla. Es preciso favorecer las actividades aeróbicas en que haya una participación muscular general. También pueden ser útiles algunos ejercicios específicos dirigidos a corregir la postura. Generalmente se recomiendan actividades como por ejemplo caminar, ir en bicicleta (estática, para evitar el riesgo de caída) y los ejercicios en el agua.
Al igual que en toda la adultez, para mantener un nivel de actividad física saludable durante el embarazo también es preciso practicar actividad física (ligera y moderada) entre tres y cinco días por semana durante media hora o una hora, o todos los días entre quince minutos y media hora.
En esta etapa del ciclo vital de la mujer se debe intentar trabajar, por encima de las otras cualidades físicas, la fuerza y la resistencia (sobre todo ésta última), mientras que los objetivos de la persona tienen que ir dirigidos sobre todo a la investigación del bienestar (wellness), a pesar de que durante los primeros meses del embarazo el fitness tampoco está contraindicado.
Embarazo
2. La menopausia y la andropausia
La actividad física durante la menopausia y la andropausia es tan importante como en cualquier otra etapa del ciclo vital. Debido a los cambios hormonales que se producen, hay una tendencia más pronunciada a la pérdida de densidad ósea, por ello la actividad física es básica para mantener o disminuir la fabricación de células óseas. Por otra parte, ayuda a mejorar la autoestima, que puede verse también afectada en esta etapa del ciclo vital.
En cuanto a las características de la actividad física recomendada, son las mismas que las de la etapa del ciclo vital en que se encuentra la persona (normalmente desde los treinta y cinco años hasta la vejez).
Menopausia
Actividad física según las otras situaciones de vida
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El embarazo |
Es necesario continuar haciendo actividad física saludable durante todo el embarazo,aunque, si es necesario, se reducirá la duración y la intensidad. |
30 minutos cada día o 45-60 minutos 3-5 días por semana. Intensidad ligera y moderada. Ejercicios generales y analíticos. Metabolismo aeróbico. Actividad física y ejercicio físico formal e informal. Wellness y fitness (excepto los últimos meses). |
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La menopausia y la andropausia |
La actividad física saludable es necesaria para luchar sobre todo contra la pérdida de masa ósea (más pronunciada en la menopausia). Las características de la actividad física no cambian. |
30 minutos cada día o 45-60 minutos 3-5 días por semana. Intensidad ligera y moderada. Ejercicios generales. Metabolismo aeróbico. Actividad física y ejercicio físico formal e informal. Wellness y fitness. |