Una vez se ha hecho el diagnóstico de embarazo, empieza una nueva etapa en la vida de la mujer y, si se da el caso, de la pareja. Es un tiempo de espera durante el que se aconseja que la mujer haga el seguimiento de la gestación con el equipo obstétrico (comadrona y ginecólogo). Este seguimiento se llevará a cabo, en primera instancia, en los centros de salud o de atención primaria, dentro de los programas de salud sexual y reproductiva. Si, en la primera visita, la gestación se considera de bajo o medio riesgo, la comadrona puede encargarse del seguimiento hasta el final del embarazo. Si la mujer tiene algún factor de alto o muy alto riesgo, se valorará el que sea un ginecólogo quien se encargue del seguimiento, en un nivel superior de atención de la salud (hospitales especializados).
El seguimiento de la gestación de riesgo bajo consiste en una visita cada cuatro o cinco semanas hasta la 40.ª semana. Hay que recordar que tanto el número de visitas como las pruebas que se solicitan o los consejos que se dan son tan sólo una propuesta que la mujer puede o no aceptar.
La visita obstétrica (del embarazo) tiene tres partes: 1. Exploración física, 2. Educación para la salud, 3. Información sobre la alimentación. Cada visita se adecuará a la edad gestacional (momento del embarazo) de la mujer y se dará información pertinente e individualizada.
1. Exploración física
- valoración del estado físico en general;
- seguimiento ponderal (control de peso);
- tensión arterial;
- auscultación del latido fetal, a partir de la 12.ª semana de gestación;
- valoración de la estática fetal (colocación del feto), a partir del segundo trimestre;
- valoración del crecimiento uterino, a partir de la 12.ª semana de gestación;
- valoración de la presencia de edemas o varices en las piernas;
- exploración ginecológica, si la mujer lleva más de tres años sin hacerse una citología, si no se la ha hecho nunca o si ha cambiado de pareja desde la última citología.
2. Educación para la salud
Se trata de actividades que se centran, básicamente, en adquirir conocimientos, así como a trabajar habilidades y actitudes que permitirán a la mujer y, si se da el caso, a la pareja, tener un buen o un mejor control de la situación de vida que comporta el embarazo.
Entre estas actividades, destacan:
- El asesoramiento sobre hábitos de vida saludables con respecto a:
- la prevención de enfermedades infecciosas;
- el mantenimiento del equilibrio nutricional;
- la abstención de hábitos tóxicos;
- la actividad sexual: afectividad, emociones, dificultades, tabúes, prevención de enfermedades, etc.;
- los hábitos higiénicos y la salud bucodental;
- la actividad física y el trabajo;
- los viajes;
Viajar y otras situaciones de vida
- la evitación de agentes teratógenos.
- Asesoramiento sobre el proceso de embarazo y maternidad/paternidad:
- evolución del embarazo;
- actuación ante las molestias mes frecuentes;
- información sobre los programas y grupos de preparación para el parto y para el postparto;
- información sobre las diferentes opciones en cuanto al lugar del parto, las maneras como afrontarlo, el Plan de nacimiento, etc.;
- asesoramiento sobre la alimentación del bebé, así como de diferentes aspectos de la crianza;
- motivos de alarma durante la gestación.
- Información sobre las pruebas complementarias:
- diagnóstico prenatal, que es el conjunto de técnicas que se utilizan para evaluar el estado fetal durante el embarazo (ecografías, cribados bioquímicos, estudios cromosómicos fetales, etc.);
- frecuencia de los controles y lugar donde se llevarán a cabo (centro de atención primaria, hospital, clínica, etc.);
- frecuencia del seguimiento ecográfico y de las analíticas, y lugar donde se llevarán a cabo.
La visita obstétrica es una buena oportunidad para que la mujer y, si se da el caso, también la pareja, exprese las dudas, las sensaciones y las angustias a fin de que el profesional que lo atiende la pueda ayudar, tranquilizar e informar.
Todas estas actividades educativas e informativas las lleva a cabo el equipo de salud en cada visita de seguimiento del embarazo, en función de la situación de vida de cada mujer. La gestante considerada de riesgo alto o muy alto tendrá un seguimiento más próximo en función del indicador o los indicadores de riesgo. Por ejemplo, se recomienda que una mujer con diabetes pregestacional haga un seguimiento específico de los niveles de azúcar en la sangre para que ajuste la insulina, la dieta y el ejercicio a su nueva situación, pero puede hacer el seguimiento de la gestación en su centro de atención primaria y observar los consejos en relación con los otros aspectos del embarazo, como cualquier mujer gestante sin ningún problema de salud.
3. Información sobre la alimentación
Alimentación y embarazo / recomendaciones