Qué hay que hacer periódicamente
- Medición de la tensión arterial. Es recomendable que las personas adultas mayores de 20 años se tomen la presión arterial al menos una vez al año. En caso de los hipertensos con tratamiento, deben seguir el protocolo del centro de salud. Se recomienda una medición regular de cada seis meses a la personas mayores de 50 años.
- Medición del peso y la talla en personas adultas junto con el índice de masa corporal (IMC). Se aconseja una medición del peso cada cuatro años a partir de los 20 años, con una valoración de la talla a los 20 años o en la primera visita en la que se registre el peso. Según protocolos clínicos.
- Control de hipercolesterolemia en hombres de 35 a 65 años y en mujeres de 45 a 65 años y en jóvenes menores de 35 años con antecedentes familiares de colesterol elevado o enfermedad coronaria prematura (antes de los 50 años). Los expertos sugieren un control cada cinco años.
- Control de sangre oculta en heces anual en personas mayores de 50 años para la detección precoz del cáncer de colon. No hay evidencias para establecer la frecuencia de la sigmoidoscopia (exploración endoscópica del colon sigmoide), aunque algunos expertos sugieren cada tres o cinco años.
- Control radiológico mediante una mamografía en las mujeres a partir de los 50 años para la detección precoz del cáncer de mama.
- Prueba de detección precoz del cáncer de cérvix en las mujeres a partir de los 25 años.
- Revisión de los cambios en el diámetro, la simetría, los bordes y el color de las pecas o las manchas a la piel.
- Revisión ocular y auditiva anual en personas mayores de 50 años.
- Prueba de detección de VIH en personas con riesgo como afectados por otras enfermedades de transmisión sexual, consumidores de drogas por vía parenteral y parejas sexuales de personas infectadas por el VIH.
- Seguir programas de vacunación establecidos para la población adulta.
- Consultar siempre y rápidamente con un especialista cuando se presenten síntomas de depresión, ansiedad, pensamientos obsesivos, ideas suicidas, insomnio persistente, agotamiento y comportamientos destructivos o violentos; cuando los síntomas interfieren en las actividades cotidianas o dañan las relaciones afectivas importantes y cuando no se ha resuelto el conflicto después de haberlo intentado. Es igualmente necesaria la intervención de profesionales especializados en los casos de malos tratos, explotación o acoso y la víctima no puede protegerse de los agresores, y en casos de adicción al alcohol y las drogas (Rojas Marcos, 2008).
- factores y conductas de riesgo en la adultez
Manejar adecuadamente el estrés. Es importante conocer la reacción de uno mismo ante un nivel de estrés determinado para poder afrontarlo de forma rápida. Existen múltiples formas de afrontar las situaciones de estrés y seguramente no hay un recurso o una estrategia que sea útil para hacer frente a todos los sucesos estresantes. Cada persona reacciona y afronta el estrés de manera diferente, el afrontamiento es un proceso cambiante y no existe un tipo de afrontamiento universalmente bueno o malo, sino que su efectividad depende de varios factores: la persona, la situación y la relación entre ambas (Fornés, 2008). Sin embargo, existen algunas estrategias básicas y sencillas que pueden ayudar al manejo del estrés. Algunos ejemplos de estas estrategias de afrontamiento son:
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Descargar la tensión física utilizando alguna técnica de relajación, masajes, respiración abdominal y profunda, pasear, escuchar música, descansar... Los ejercicios de tensión-relajación muscular contribuyen a la relajación mental.
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Distanciarse emocionalmente de la situación para poder reflexionar y analizar con calma las decisiones a tomar.
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Reconocer la propia responsabilidad en el problema y pedir disculpas.
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Aprender a delegar y compartir con los demás las responsabilidades, darse premios...
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Disfrutar de la vida, introduciendo en la vida cotidiana las cosas y los momentos que aporten bienestar, alegría, buen humor, tranquilidad y paz.
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Buscar apoyo social para obtener información, consejo o simpatía y comprensión para compartir el problema.
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Mantener hábitos saludables, especialmente en la alimentación, el descanso, el sueño y la actividad física.
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:
Evitar peligros y prevenir riesgos