El jet lag es más que la dificultad para conciliar el sueño por la noche y el cansancio durante el día tras un vuelo que cruza varias franjas horarias. Es un desajuste horario que afecta a todo el organismo, desde la temperatura corporal (que en condiciones normales sigue un ciclo de 24 horas, con un máximo por la tarde y un mínimo de madrugada), hasta la tensión arterial (que aumenta a primera hora de la mañana y es máxima por la tarde), la coordinación y los reflejos (óptimos a primera hora de la tarde) o el tránsito intestinal (como habrá comprobado cualquiera que haya sufrido un buen jet lag).
Hacia el oeste: Es aconsejable recibir luz solar o luz artificial intensa por la tarde tras llegar a destino. Hacia el este: Exponerse a la luz por la mañana y evitarla por la tarde ayuda a reprogramar el cerebro. Conviene resistir la tentación de irse a dormir a mediodía después del viaje. Somníferos: y melatonina: De Lecea los desaconseja a menos que se tomen con asesoramiento médico..
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Fuente:
La Vanguardia.com