A menudo las personas se mueven siguiendo un conjunto de ideas populares que se han convertido en tópicos y que, muchas veces, conducen a un comportamiento erróneo. Hay de muy diversas, según los diferentes grupos socioculturales. A continuación se presentarán algunas, relacionadas más directamente con las terapias naturales y complementarias.
- “No solo sirven para cuando se está poco enfermo o para cuando ya no hay nada que hacer”. Desgraciadamente, su desconocimiento hace que las personas que a menudo las utilizan estén en el segundo supuesto. O que solo se recurra a ellas para situaciones banales. La realidad es que son una potente herramienta preventiva, muy efectivas en las disfunciones integrales de la persona y siempre de gran ayuda incluso cuando las terapias más convencionales ya no tienen respuesta.
- “Son placebos y funcionan por sugestión”. Si fuera así no serían tan eficientes en niños, por ejemplo. El efecto placebo (o efecto de sugestión) existe en todos los estudios médicos y farmacológicos que se han llevado a cabo. De hecho, se considera que entrar a formar parte de un estudio farmacológico ya mejora la sintomatología de la enfermedad. Pero tenemos una base científica que demuestra los efectos de los tratamientos que se aplican de la misma manera que hay explicaciones sobre los tratamientos de la medicina convencional.
- “No tienen por qué tardar más en hacer efecto”. Depende del caso pueden ser de efecto tanto o más rápido que las utilizadas por la medicina oficial. Pero como se busca la causa más profunda de la enfermedad y su auténtico saneamiento, a menudo los tratamientos se mantienen aunque desaparezcan los síntomas iniciales. Siguen el proceso que marca el estado de la persona, no un protocolo preestablecido.
- “Hay que tener en cuenta su posible toxicidad”. Tanto en la medicina convencional como en la naturista podemos encontrar remedios tóxicos. En los dos contextos de tratamiento la inocuidad y la eficacia dependerán de cómo los usen los profesionales. Pensar que los tratamientos naturales no tienen ninguna interacción con los fármacos es un error con posibles consecuencias negativas.
- “Hay que tener en cuenta que pueden interaccionar con otros tratamientos”. La mayoría de remedios que se recomiendan desde las terapias naturales y complementarias tienen su origen en las plantas y pueden interaccionar con los fármacos convencionales. Es importante informar a la enfermera y/o el médico de si se está tomando algún remedio con plantas u otros productos, para evitar efectos indeseables.
- “Pueden tener efectos secundarios”. Las terapias complementarias, como las convencionales, pueden tener efectos secundarios, a veces derivados de un mal uso. Además, en el caso de las terapias naturales y complementarias a menudo se confunden “crisis curativas” con efectos secundarios. Dichas “crisis curativas” significan la puesta en marcha de eliminaciones de toxinas por vías fisiológicas, durante las cuales se pueden presentar, por ejemplo, mucosidades o erupciones, que remitirán espontáneamente y con un resultado favorable para la salud de la persona.
- “Hay que valorar si son más caras o no”. En realidad son productos mucho más baratos que los fármacos convencionales. La diferencia es que todavía no están subvencionados por el sistema sanitario oficial, ni se producen a la misma gran escala que dichos fármacos (entre otros motivos). Por otra parte, si estas terapias se utilizaran haciendo prevención seguramente se necesitarían menos a menudo, ya que habría menos enfermedad.
- “Más allá de decir que son cosas de curanderismo”. Como se explica en la historia de estas terapias, si bien son tan antiguas como la humanidad, cada vez más han estado y están siendo investigadas. Hoy en día, de la mayoría, se puede demostrar cuál es su mecanismo de acción así como analizar sus componentes.