La forma de administración de un fármaco es el primer paso para conseguir que alcance su lugar de acción. La vía de administración se elige en función de las características de la persona que lo va a consumir, del fármaco y de la enfermedad a tratar. Por ejemplo, en algunas infecciones, el tratamiento antibiótico administrado por vía intravenosa es más eficaz que el administrado por vía oral, pero supone que la persona que tiene la infección sea hospitalizada, por lo que, si la infección no es grave, habitualmente se elige el tratamiento por vía oral.
Vía oralLa vía oral es la más utilizada para la administración de fármacos. Las formas de administración oral se dividen en formas líquidas y formas sólidas.
- Las formas líquidas poseen un efecto más rápido, ya que no tienen que disgregarse en el tubo digestivo. En contraposición, no están protegidas frente a una posible degradación por los jugos digestivos. Acostumbran a utilizarse para tratar a niños. Las formas farmacéuticas líquidas para administración oral más usuales son el jarabe, el elixir en suspensión, la suspensión extemporánea (aquélla que, por su poca estabilidad, se prepara en el momento de ser administrada), las gotas (principio activo concentrado), la solución bebibles en vial y las tisanas (baja concentración de principios activos).
- Las formas sólidas presentan una mayor estabilidad química debido a la ausencia de agua. Además, la posibilidad de incluir excipientes permite enmascarar olores o sabores desagradables, proteger el fármaco de la acción de los ácidos gástricos o liberar el principio activo de forma gradual. Las formas sólidas más frecuentes son comprimidos, cápsulas, polvos, granulados, sellos o píldoras.
La administración de fármacos por vía oral tiene una serie de limitaciones, ya que determinadas sustancias contenidas en el estómago pueden llegar a destruir el principio activo antes de que alcance su lugar de acción. Además, algunos fármacos pueden ser irritantes de las mucosas y originar efectos secundarios hasta hacerse necesario abandonar el tratamiento.
Antes de iniciar un tratamiento por vía oral es importante saber si debemos hacer coincidir la dosis con alimento o no. Se pueden señalar varios motivos:
- El alimento puede afectar a la absorción gastrointestinal del fármaco. Existen fármacos en los que esta absorción está favorecida cuando la dosis coincide con una de las comidas principales, como por ejemplo la claritromicina, que se debe tomar con los alimentos, ya que la absorción aumenta aproximadamente un 50 %. Por el contrario, algunos medicamentos ven disminuida su absorción si se toman con comida, como ocurre con las tetraciclinas o las fluorquinolonas cuando son administradas con leche o con otros productos lácteos, como el yogurt, o con antiácidos a base de magnesio, aluminio o calcio. Por este motivo, estos antibióticos se deben tomar al menos 1-2 horas antes o 2 horas después de las comidas.
- Existen casos en los que la absorción no se modifica, pero la tolerancia mejora cuando el fármaco se toma con alimentos. Por ejemplo, la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos pueden irritar la mucosa gástrica, por lo que es recomendable tomarlos con alimento.
- Algunas sustancias presentes en los alimentos pueden modificar el perfil de seguridad o eficacia de los fármacos al interaccionar con ellos a nivel bioquímico. Los ejemplos de esta interacción son muchos y especialmente importantes en personas que siguen tratamientos crónicos:
- El efecto de los anticoagulantes orales (Sintrom®) puede modificarse según si la dieta es rica en alimentos con vitamina K, como los vegetales de hoja verde, la coliflor, el té verde y el hígado. Es fundamental, en estos casos, mantener una dieta equilibrada, sin ingestas bruscas de este tipo de alimentos.
- Los alimentos ricos en tiramina, como quesos fermentados, pescados en escabeche, ahumados, vino tinto y algunos tipos de cerveza pueden producir crisis hipertensivas en las personas que tomen fármacos antidepresivos como los IMAO (inhibidores de la monoaminooxidasa). Se debe evitar su consumo durante el tratamiento y hasta tres semanas después de haberlo finalizado.
- El zumo de pomelo puede modificar los niveles en la sangre de muchos fármacos, como algunos antihipertensivos, antihistamínicos o antibióticos.
Afortunadamente, la mayor parte de los fármacos no ve modificada de forma significativa su actividad a causa de los alimentos, lo que permite que la hora de las principales comidas pueda servir de recordatorio para tomar la medicación. Asociar la dosificación del fármaco a actividades rutinarias diarias como las comidas suele mejorar el cumplimiento terapéutico.
Vía parenteralLos preparados de administración parenteral son formulaciones estériles destinadas a ser inyectadas en el cuerpo humano. Las tres vías principales para la administración de preparaciones inyectables son la intravenosa (IV), la subcutánea (SC) y la intramuscular (IM). Otras vías parenterales de uso menos frecuente son la intradérmica, la intraaracnoidea o intratecal, la epidural, la intraósea, la intraarticular, la intraarterial o la intracardíaca.
- Vía intravenosa. Proporciona un efecto rápido del fármaco y una dosificación precisa. Puede presentar, no obstante, graves inconvenientes, como la aparición de trombos o la irritación del tejido que tapiza el interior del vaso (por productos irritantes, inyección demasiado rápida o precipitación en la disolución), así como problemas de incompatibilidades entre dos fármacos administrados conjuntamente en la misma vena.
- Vía intramuscular. Se utiliza en fármacos no absorbibles por vía oral o ante la imposibilidad de administración del fármaco por otra vía. Esta vía se utiliza frecuentemente para la administración de preparados de absorción lenta y prolongada (preparados depot), como los de penicilina o los preparados hormonales. Esta vía de administración siempre se usa en músculos grandes (parte superior y lateral de los glúteos, parte superior del brazo (deltoides) o parte lateral externa del muslo).
- Vía intraarterial. Se utiliza, por ejemplo, en el tratamiento quimioterápico de determinados cánceres; permite obtener una máxima concentración del fármaco en la zona tumoral, con mínimos efectos sistémicos.
- Vía subcutánea. Los fármacos administrados en el tejido subcutáneo son absorbidos lentamente, ya que los vasos que hay inmediatamente debajo de la piel son pequeños, por lo que el fármaco pasa al torrente sanguíneo de forma paulatina. Esta vía es la ideal para administrar fármacos cuya actividad debe durar varias horas, como por ejemplo la insulina.
Existen varios dispositivos para administrar medicación por esta vía (jeringuillas, “plumas” o “bolígrafos” precargados, etc.), cada uno con unas características de uso ligeramente diferentes. Los pasos fundamentales son:
- desinfectar la piel con un algodón y un antiséptico,
- pellizcar ligeramente la piel en la que se va a pinchar con el objetivo de crear un pliegue,
- aplicar la aguja con una inclinación de 45º sobre el pliegue de piel,
- administrar lentamente,
- retirar la aguja y colocar el algodón sobre el lugar de la punción unos segundos para evitar el sangrado.
La medicación subcutánea se puede inyectar en varias zonas (brazos, alrededor del ombligo, parte lateral externa de los muslos). Es recomendable cambiar de lugar de inyección si el tratamiento es de larga duración (como insulina, heparina, etc).
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Vía rectal
- Supositorios. Son preparados de consistencia sólida y forma cónica y redondeada en un extremo. Tienen una longitud de 3-4 cm y un peso de 1-3 g. Cada unidad incluye uno o varios principios activos, incorporados en un excipiente que no debe ser irritante.
- Otras formas de administración rectal:
- cápsulas rectales
- soluciones y dispersiones rectales: enemas, que pueden contener o no fármaco (enemas de limpieza)
- pomadas rectales
La vía rectal se puede utilizar para conseguir efectos locales o generales. El efecto local se refiere a problemas que se producen en la mucosa rectal, como inflamaciones, úlceras, etc. El efecto general o sistémico se produce porque la zona de la mucosa rectal posee una gran cantidad de vasos sanguíneos, lo que facilita que el medicamento pase a la sangre y se distribuya por el organismo. En este último caso, solo se debe considerar como una alternativa a la vía oral cuando ésta no pueda utilizarse, ya que la absorción por el recto es irregular, incompleta y además muchos fármacos producen irritación de la mucosa rectal. Uno de los pocos ejemplos en los que esta forma farmacéutica tiene una indicación preferente es el tratamiento de las crisis convulsivas en niños pequeños.
Para administrar un fármaco por vía rectal se deben seguir los siguientes pasos:
Ver imagen: Supositorio
- colocarse tumbado sobre el lado izquierdo del cuerpo con la pierna derecha flexionada,
- administrar el fármaco en la forma elegida (supositorio, enema, espuma, etc.),
- permanecer tumbado unos minutos con el fin de retener la medicación y permitir su efecto.
Vía tópicaLa vía tópica es la forma de administración en la que el medicamento se coloca directamente sobre el lugar en el que se quiere que haga efecto. Entre las principales formas farmacéuticas de administración tópica se encuentran:
Formas líquidas:
- Colirios: Son una preparación farmacéutica en la que el fármaco suele estar en solución o suspensión acuosa u oleosa para ser instilada, en forma de gotas, en el fondo del saco conjuntival. Los colirios deben ser indoloros, no irritantes, estériles e isotónicos (con una concentración de iones similar a la que existe en el ojo). La administración del colirio debe hacerse en el saco conjuntival (parte interna del párpado inferior). Para aplicarlo, se puede empujar ligeramente el pómulo hacia abajo. Para evitar que el aplicador toque el ojo, se debe colocar a unos dos centímetros por encima.
- Gotas nasales y óticas: Son soluciones acuosas u oleosas. Para administrarlas es suficiente con desplazar la oreja ligeramente hacia arriba y hacia fuera para que la medicación alcance el interior del conducto auditivo.

- Lociones.
- Linimentos.
Formas semisólidas:
- Ungüento: Forma semisólida en suspensión, de elevada consistencia y, por tanto, de reducida extensibilidad.
- Pomada: Forma semisólida de consistencia y extensibilidad intermedias.
- Crema: Forma semisólida en emulsión, constituida por una fase grasa y una fase acuosa, de consistencia más fluida.
- Gel: Forma semisólida de consistencia fácilmente extensible.
Formas sólidas:
Polvos dérmicos, óvulos, tabletas y cápsulas vaginales.
Además de la acción local, el fármaco puede alcanzar el torrente sanguíneo y causar efectos no deseados. Este efecto se produce si en la zona de la piel en la que se aplica el fármaco existe alguna herida.
Vía PercutáneaLos parches transdérmicos proporcionan niveles constantes del fármaco en la sangre, siempre que la piel permanezca intacta. La liberación del fármaco desde el parche se produce durante un período de tiempo que varía entre 24 horas y una semana.
Sin embargo, también presentan inconvenientes, como el hecho de que, debido a la lenta difusión del principio activo, se tarda un cierto tiempo hasta que se alcanzan unos niveles de fármaco estables en la sangre. Por ello, sólo se deben utilizar para tratar a personas con enfermedades crónicas.
Vía Sublingual
Normalmente se utilizan comprimidos, aunque cada vez hay más variedad de presentaciones de fármacos por esta vía (gel, líquido, spray). La mucosa sublingual posee abundantes vasos sanguíneos que absorben rápidamente determinados tipos de fármacos. Esta vía se utiliza en los casos en los que el medicamento se degrada en contacto con los jugos gástricos o en los que no es absorbido por vía oral.
La administración de la medicación sublingual debe hacerse colocando la pastilla, el gel o el spray bajo la lengua y permaneciendo con la boca cerrada unos minutos para permitir la absorción del fármaco.
Vía inhalatoria
Existen distintos dispositivos para la administración de principios activos por vía inhalatoria, como los aerosoles, los nebulizadores y los inhaladores.
- Los aerosoles son dispositivos que contienen el medicamento en suspensión dentro de un sistema a presión. Al accionar una válvula, el fármaco se libera con velocidad, lo que hace que llegue donde su efecto es máximo (los pulmones, en este caso).
- Los nebulizadores son dispositivos que, al hacer pasar una corriente de aire, generan partículas uniformes y muy finas del principio activo (líquido) en un gas. El medicamento, en este caso, queda flotando en el gas y pasa a los pulmones mientras se respira, lo que hace que el fármaco penetre más profundamente en las vías aéreas. En este caso es importante respirar con tranquilidad mientras dure la nebulización.
- Los inhaladores de polvo seco, a partir del medicamento en estado sólido, liberan partículas pequeñas de forma sincrónica con la inspiración; la fuerza de la inhalación arrastra el producto. En este caso es fundamental utilizar una técnica adecuada (inspirar con fuerza por la boca mientras se acciona la válvula). En el prospecto de estos dispositivos se especifica de forma clara cómo debe administrarse el fármaco.
La mayoría de veces se emplea la vía inhalatoria para conseguir una acción local del fármaco en diversas enfermedades pulmonares; de esta forma, se consigue una acción rápida del fármaco y se evita que provoque otros efectos en el resto del cuerpo. Otras veces, la vía inhalatoria se utiliza con el fin de que el fármaco llegue a la circulación, ya que los pulmones poseen muchos vasos sanguíneos, lo que facilita la absorción del medicamento.
La persona que utilice cualquier dispositivo de administración por vía inhalatoria debe estar entrenada para usarlo, ya que la eficacia de estos tratamientos depende del uso de la técnica correcta. Además, no todos los inhaladores se utilizan de la misma manera; existen varias presentaciones de inhaladores en el mercado con ciertas particularidades que hay que conocer en cada caso para aplicar el tratamiento correctamente.